Martes 27/12/2011
Froilán ha vuelto a casa por Navidad
El cumpleaños más feliz de la infanta Elena
La hija mayor de los Reyes no ha podido tener un mejor regalo para su 47º aniversario. Su hijo, Felipe Juan Froilán, ya se encuentra en España para pasar las Navidades en familia. Juntos acudieron a recoger a Victoria Federica al que hasta este año había sido el colegio del niño.
Hay sonrisas y gestos que, por mucha sangre real que se tenga, hablan por sí mismos. Algo así sucedió ayer a la infanta Elena, a quien suele molestar muy especialmente –y no duda en reprochárselo a los fotógrafos- que la prense le fotografíe en su día a día.
Pero el de ayer no era un día cualquiera. La hija mayor de los Reyes cumplía 47 años. Y lo hacía con una sonrisa a la que, al menos cuando es 'pillada' por los paparazzi en plena calle, no nos tiene muy acostumbrados. ¿El motivo? El mejor regalo de cumpleaños que pudiera imaginar. Y es que Felipe Juan Froilán, de 12 años, ya se encuentra en casa tras finalizar sus clases en el internado inglés donde se encuentra estudiando desde el pasado mes de agosto.
Ayer, madre e hijo dejaron patente ante las cámaras la especial complicidad que existe entre ellos y la alegría que sienten al poder pasar tiempo juntos después de pasar casi cuatro meses separados.
Los fotógrafos, algo sorprendidos por el buen humor de doña Elena y su locuacidad y desparpajo, fueron testigos de los gestos de cariño entre la Infanta Elena y su hijo Froilán, que en estos meses ha pegado un gran estirón. Está más alto, tiene el pelo más largo y su figura está, también, más estilizada.
Juntos fueron a buscar al colegio a Victoria Federica. Allí el pequeño Felipe –Pipe, como le llaman en familia- aprovechó para saludar a algunos de sus ex profesores. A la salida del colegio, los tres estuvieron dando una vuelta por las calles de Madrid, como una familia feliz.
Doña Elena aprovechó la tarde para disfrutar de la compañía de sus dos hijos, pero sobre todo del mayor, a quien está muy unida y a quien, según sus íntimos, echa mucho de menos.
No es muy habitual ver a la infanta tan risueña y sonriente. Bien es cierto que en los últimos años, y sobre todo a raíz de la separación de Jaime de Marichalar, la primogénita de don Juan Carlos sí había recuperado la sonrisa, pero sin duda, la naturalidad y la sonrisa de ayer dicen mucho del buen momento personal en el que parece encontrarse.
Doña Elena podrá pasar la mayor parte de las vacaciones con sus hijos. Cenará con ellos y el resto de la Familia Real en Zarzuela. Después, los niños pasarán el día de Navidad con su familia paterna.
La infanta, que ayer apareció con su melena suelta y totalmente alisada –algo que se está convirtiendo en más habitual-, ha vivido un difícil año al tener que separarse de su hijo, a quien han ido a visitar tanto su abuela, la reina, como su tía, Irene. Este pasado mes de febrero la Casa Real confirmaba, también, que doña Elena era oficialmente una mujer divorciada.
En lo profesional, la infanta sigue dedicada a la fundación Mapfre y sigue cumpliendo con los actos de agenda de la Familia Real. Este año ha tenido tiempo, además, para disfrutar de uno de sus deportes favoritos: El esquí. A principios de mes acudía a Baqueira Beret, la estación donde, probablemente, regresará junto a sus hijos aprovechando las vacaciones de Navidad.
El secreto de su alisado
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