Jueves 22/12/2011
La Comunión de Andreíta separa aún más a Jesulín y Belén Esteban y reconcilia a la colaboradora con su marido
La celebración dejó constancia de la distante y fría relación entre los padres de la niña, si bien Belén dejaba entrever una posible reconciliación con Fran, que finalmente sí asistió al banquete con un regalo para la pequeña. Belén y el torero ni se dirigieron la palabra en la iglesia y los Janeiro decidieron no quedarse al convite
Como cientos de niños en toda España, Andrea Janeiro Esteban vivió ayer uno de los días más importantes de su infancia: el de su Primera Comunión.
La única diferencia es que la suya ha generado una expectación comparable tan sólo, con la boda de su madre o alguno de los enfrentamientos televisados de su progenitora y la actual esposa de su padre. Finalmente, y a pesar de las dudas que había en torno a la familia paterna que asistiría, Belén Esteban se reencontró con el padre de su hija nueve años después de su separación, y también con su todavía marido, Francisco Álvarez Gómez, que finalmente asistió al banquete y a entregarle el regalo a Andrea, a quien el camarero ‘adora‘, en palabras de Esteban.
Aunque los dos hombres de la vida de Belén coincidieron en la celebración de la Comunión de Andrea, no se llegaron a ver las caras. Y es que cuando el camarero llegó al palacio del Negralejo -donde por cierto, también tuvo lugar su enlace con Belén-, Jesús Janeiro, su hija Julia, su madre y sus dos hermanos, Carmen y Víctor -éste acompañado de su novia, Beatriz Trapote-, se habían marchado ya de la celebración.
Y es que la familia Janeiro tan sólo estuvo 45 minutos en el interior del salón donde tuvo lugar el almuerzo, sin ni tan siquiera sentarse a comer. Aunque fueron preguntados a la salida el por qué de su rápida marcha, ninguno de ellos quisieron hacer comentarios al respecto.
Finalmente, los únicos y grandes ausentes fueron el patriarca, Humberto Janeiro, su hijo mayor, Humberto Janeiro, el pequeño Jesús Alejandro -hermano menor de la propia Andrea- y por supuesto, María José Campanario, que ya había confirmado que no asistiría para no hacer sentir mal a nadie.
'No nos hemos dado ni la paz'
Faltaba media hora para las 12 del mediodía, cuando Belén Esteban aparecía en la iglesia de San Romualdo junto a su hija, Andrea, con un vestido clásico, de jardín, con un semirecogido con flores, que debía reunirse con sus compañeros antes de que diera inicio la ceremonia. Belén eligió para el gran día de su hija un vestido corto firmado por Carolina Herera en blanco y malva con estampados geométricos de corte baby-doll y chaqueta lila.
Ante la avalancha de medios gráficos, curiosos y vecinos, Belén pedía tranquilidad, algo harto complicado teniendo en cuenta la expectación que genera la de San Blas. Acompañada en todo momento de su representante, Fran, y de su madre, Carmen, también muy elegante con un traje de chaqueta de CH en tonos rojos y con ribete en el mismo color, Belén entraba en la iglesia algo nerviosa pidiendo a los medios que ‘respetaran a los niños y familiares de las demás comuniones’.
Belén, que fue vitoreada y arropada por cientos de curiosos que la interrumpían y sobre la que se abalanzaban incluso para hacerse fotos, pidió a los medios que se retiraran de la entrada. ‘Quiero respeto, por favor’, advertía momentos antes de entrar a la iglesia.
Pocos minutos después de Belén y su madre llegaban los Janeiro, cuya representación estaba encabezada por Víctor, su novia Beatriz -los primeros en llegar, seguidos por Carmen Bazán, que eligió un dos piezas en tono dorado, Carmen Janeiro, con chaqueta y pantalón, el padre de la niña, Jesús, y la hija de éste, Julia, con un vestidito en tonos blanco y verde.
Según confirmó la propia colaboradora televisiva después, Belén se sentó junto al padre de su hija en los bancos de la iglesia, si bien el torero también estuvo junto a Julia, que estuvo sentada en las rodillas de su padre durante toda la ceremonia.
Aún así, la colaboradora confirmó que ambos no se habían si quiera dirigido la palabra. ‘Nos hemos dado la espalda, no nos hemos dicho ni Hola y ni siquiera nos hemos dado la paz’, confesó Belén, algo que deja constancia de la fría y distante relación que existe entre el torero y la madre de su hija mayor, quien acusa a Jesús de no ocuparse como debiera de su hija mayor.
Los Janeiro no se quedaron al convite
Terminada la ceremonia, los primeros en abandonar la iglesia fueron los Janeiro-Bazán. La matriarca, Carmen, aseguró que la ceremonia había sido ‘muy bonita’ y que su nieto Jesús Alejandro no había podido viajar hasta Madrid a la comunión de su hermana por encontrarse ‘malito’.
Momentos después, salían del templo Jesús, Carmen Janeiro, que fue la encargada de acompañar a Andrea al coche de su padre, en el que viajó la niña hasta el lugar donde tuvo lugar el almuerzo y posterior celebración.
A la llegada al lugar donde se celebraba el convite, Jesús, sus dos hijas, Andrea y Julia, y su hermana Carmen, prefirieron salir rápidamente del coche y sin posar para los informadores, algo que no sentó demasiado bien entre los medios de comunicación.
A los 45 minutos de su entrada, la familia Janeiro Bazán al completo abandonaba el lugar sin ni siquiera sentarse a comer, algo que no sentó demasiado bien a la colaboradora. Al parecer, se excusaron con la familia de Belén diciendo que tenían a un familiar enfermo.
Otro detalle que no sentó bien a Belén fue el hecho de que Jesulín se presentara con el vecino de Belén al que ésta tuvo, incluso que denunciar. Aunque le había advertido que no estaba invitado, al parecer obvió los deseos de la madre de su hija y lo llevó junto a toda la familia al Negralejo.
‘Igual me vuelvo a casar con Fran‘
Quien no tuvo problema en hablar de su encuentro con el padre de su hija fue Belén, que a la llegada al convite, aseguró que había sido ‘como el de cualquier pareja separada; los dos estamos casados y él tiene a sus hijos’. al ser preguntada si le había hecho ilusión ver al padre de su hija, contestó: ‘A mí a quien me ha hecho ilusión ver es a mi hija’, señalaba.
Aunque se trataba de un día feliz, sobre todo por su hija, Belén no pudo evitar tener presente a una de las personas más importantes de su vida: su padre, Francisco, fallecido hace tres años después de una larga enfermedad. ‘He echado de menos a mi padre, muchísimo’, señalaba, al tiempo que no podía evitar emocionarse.
Aunque había mucha expectación por saber si su todavía marido, asistiría a un día tan impórtate para Andrea, finalmente no lo hizo a la iglesia, aunque al recordarle esto a Belén aseguró que quién había dicho que no estaría Fran.
Dicho y hecho. A los pocos minutos, y una vez que los Janeiro se hubieran marchado ya, aparecía Fran con una bolsa en la mano. El camarero, que pasó casi una hora en el interior del recinto, abandonó el palacete junto a un amigo y sin querer hacer declaraciones.
A media tarde, Belén se despedía de sus invitados y salía del banquete junto a Andrea, su madre y el resto de familiares. Al ser preguntada por la presencia de Fran, aseguró que el reencuentro con su marido había ido ‘muy bien' y que le había regalado a la pequeña una medalla.
Al advertirle una reportera que se le cambiaba la expresión al hablar de él, contestó: ‘Es normal; es que es mi marido, la persona a la que quiero y de la que estoy enamorada’.
Aún así, pidió respeto, prudencia y que les dejaran ‘ir poco a poco’, algo que se interpretó como una posible reconciliación. Sobre ello, aseguró: ‘A lo mejor me vuelvo a casar con él’. Aunque fue preguntada sobre la posibilidad de que esta decisión fuera en firme, respondió: ‘A ti te lo voy a decir’, algo que, sin duda, suena a reconciliación.
‘No me ha molestado que se vayan tan rápido, lo tengo súper asumido. Cada uno sabe lo que hace’
A falta de saber si este acercamiento trae la reconciliación para Belén y Fran en el mismo escenario, además, donde se dieron el sí quiero hace diez meses, lo cierto es que Belén dejó más evidentes aún las diferencias con la familia del padre de su hija.
Y es que, al igual que a muchos de los periodistas, también a Belén le sorprendió la premura con la que la familia paterna de su hija abandonaban la celebración. ‘Cada uno sabe lo que hace. Yo ya lo tengo súper asumido, la que está en la fiesta soy yo que soy su madre, la que invita a la gente que hay ahí es Belén Esteban y lo hago con mucho gusto y si no pudiera hacerlo , ya le haría yo a mi hija lo que le tuviera que hacer’, aseguró tras el convite.
Belén volvió a dejar claro que había sido ella la encargada de pagar el banquete -a 90-100 euros cada cubierto- y desveló el regalo de su padre a la niña: un reloj de oro blanco, sobre el que bromeó que terminará luciéndolo ella ‘porque no le vale a ella. Para que vean se saca provecho, a ver si alguien se atraganta’, concluyó.
De nuevo, Belén Esteban, la princesa del pueblo para muchos, ha vuelto a ser protagonista de la crónica social de nuestro país por unas horas, en un día marcado por grandes ausencias, tensos reencuentros y posibles reconciliaciones, algo que se antojaba ciertamente complicado hace tan sólo unos días, cuando su marido tachaba de irreversible su decisión de divorciarse.
Pero todo, hasta eso que parecía tan claro, es imprevisible en la vida de esta joven que saltó a la fama, precisamente, de la mano del torero con el que una vez más dejó constancia que lo único que le une ahora es su hija, Andrea, la verdadera protagonista del gran día que finalmente terminaron eclipsando los adultos.
Artículos Relacionados
- Belén Esteban reconoce que su matrimonio con Fran está en crisis
- Belén Esteban aún no sabe si pasará las Navidades con Fran
- A Belén Esteban le gustaría ver a Mª José Campanario en Sálvame Deluxe
- Belén Esteban y María José Campanario, unidas para defender a Jesulín
- Belén Esteban y Fran Álvarez, juntos entre rumores de crisis
Terra Corazón / Kometa.











