Lunes 26/12/2011
El brazalete anti-alcohol de los famosos
El dispositivo que tendrá que portar Lindsay Lohan en su tobillo para evitar la cárcel no es ninguna novedad en Hollywood. Comercializado como SCRAM, permite controlar el nivel de alcohol a través del sudor corporal de su portador.
Desde gafas de sol de los más importantes diseñadores, a bolsos que alcanzan los miles de euros. Las estrellas, sobre todo las más ‘trendies’, saben lo importante que es un buen complemento. Sin embargo, hay uno que otros se han visto obligados a portar uno mucho menos glamouroso, aunque por orden judicial.
Hablamos del brazalete antialcohol conocido y comercializado como SCRAM. Es un monitor -de color negro- que analiza a través del sudor de quien lo porta –en su tobillo, normalmente- el nivel de alcohol que tiene en sangre.
Esta semana, este nuevo complemento ha vuelto a las portadas de la prensa rosa por la condena que le ha impuesto la juez Marsha Revel a la actriz de ‘Means Girls’ de llevarlo durante el tiempo que estime conveniente.
No es, sin embargo, la primera vez que la problemática socialité de 23 años lo lleva, si bien en 2007 lo hizo por voluntad propia tras ser sorprendida conduciendo –la primera de varias- ebria.
A través de este complemento –de grandes dimensiones, por cierto- las autoridades pretenden controlar que, tal y como se comprometió en la Corte de Beverly Hills, dejará la bebida.
Sin embargo, si echamos la vista atrás ha habido otras estrellas de Hollywood que, al igual que la ex de la DJ Samantha Ronson se vieron obligadas a llevarlo, incluso cuando estaban trabajando. La ley no entiende de fama ni de popularidad. Y si no, miren estas imágenes.
¿Cómo funciona?
El SCRAM, cuyas siglas se corresponden con Secure Continuous Remote Alcohol Monitor, es un dispositivo de vigilancia cuyo objetivo es detectar el alcohol de la persona que lo porta.
Para ello, este mecanismo toma muestras de la piel cada media hora y sólo puede ser adquirido para hacer cumplir órdenes judiciales o condenas de prisión. Comenzó a comercializarse en 2003 y su coste ronda los 1.500 dólares.
A raíz de estos casos de famosos, la Red ha sido un auténtico hervidero de preguntas de padres interesados en adquirir este dispositivo. Sin embargo, de momento no está autorizada su adquisición para particulares.
El dispositivo analiza la cantidad de alcohol que pasa a la piel a través de un test de alcohol transdérmico. Tiene la ventaja para las autoridades de que los que son obligados a llevarlo no pueden eludir ninguno de estos exámenes programados con antelación.
Además, otra ventaja es que los condenados pueden mantener su rutina diaria, incluso su trabajo, mientras que los servicios de vigilancia domiciliaria se aseguran de que están localizados las 24 horas.
Lo curioso de este objeto es que es resistente al agua –por eso, Lindsay Lohan en 2007 aparecía fotografiada con él en la playa- y está protegido contra la manipulación no autorizada, lo que impediría a sus portadores a quitárselo cuando, por ejemplo, hayan cometido un exceso.
Tal y como se informa en su página web, este mecanismo permite que las autoridades saquen el máximo partido a su tiempo y dinero para dedicarlo a otros menesteres más importantes.
Li-Lo ha intentado engañar al SCRAM
Lindsay, dicen los testigos de esta vista oral, aceptó de muy buen grado la obligatoriedad de llevar este mecanismo. Esto no significa que haya intentando ‘burlar’ este control. Al menos eso asegura la revista US Magazine.
Esta publicación asegura que la actriz de 23 años intentó engañarlo ‘poniendo aceite esencial del árbol del té’, alrededor de la zona donde está en contacto el brazalete con su piel.
Una responsables de un centro de rehabilitación –los que, conoce muy bien, la estrella de ‘Chicas Malas’ que los condenados intentan ‘maquillar’ el hecho de haber consumido alcohol poniéndose cualquier tipo de producto que lleve alcohol. De este modo, siempre podrán decir: ‘No he bebido, ¡Era mi perfume!’, asegura Shirley Bennett.
Otros 'usuarios' célebres
Aunque el caso de Lindsay ha sido, quizá, el más conocido, lo cierto es que otros jueces, antes que la magistrada que ha juzgado el caso de protagonista de ‘Herbie’, ya han pasado por el trance de ser ‘vigilados’ con el SCRAM.
Su mecanismo lo han probado en sus tobillos –pueden elegir el derecho o el izquierdo- el actor Tracy Morgan tras ser sorprendido en sucesivas ocasiones conduciendo con un nivel de alcoholemia superior al permitido. El intérprete no dudó en enseñárselo a todo el mundo durante los Premios ‘Guys Choice’. Después, no dudó en hacer mofa de ello apareciendo en un episodio de su serie con un mecanismo parecido en la piel de su personaje quien, al igual que él, había sido condenado a llevarlo durante varios meses.
El caso, quizá, más curioso fue el de la actriz Michelle Rodriguez, actriz de Lost, que, obligada a llevarlo en su tobillo en 2007 por haber sido sorprendida conduciendo en no muy buenas condiciones, denunció su uso tiempo después apareciendo en un desfile de Marc Jacobs con uno falso ‘tuneado’ con el siguiente mensaje: ‘Orwell, 1984’, en alusión a la novela del escritor inglés George Orwell donde denunciaba la existencia de un ‘Gran Hermano’ que había conseguido el control total sobre el individuo.
Otro de los casos más recientes ha sido el de Emily Wynne-Hughes, ex concursante de American Idol. Su salto a la fama le trajo más de un escándalo y también llevó durante algún tiempo este ‘accesorio’ tan poco atractivo –al menos visualmente hablando-
El cómico Andy Dick, la simpar y estrambótica rapera Eve, el ex jugador de baloncesto Jayson Williams o la ex mujer de David Hasselhoff, Pamela Bach también saben lo que es tener como inseparable compañero este mecanismo de vigilancia, realizado en plástico, y poco atractivo a la vista que hace furor entre las ‘chicos malos’ de Hollywood. ¿Quién será el próximo?
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