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La monitorización durante el parto


En el momento del parto, el médico realiza un examen periódico de las condiciones cardiacas del bebé.


Normalmente procede a la monitorización electrónica del feto, que es el seguimiento continuado de la velocidad y ritmo de los latidos del corazón del feto durante el trabajo del parto, reflejados en una pantalla.

¿Tienes miedo al parto?

El pulso fetal y sus indicaciones
El corazón del feto late a un promedio entre 120 y 160 pulsaciones por minuto. Una alteración significativa de ese ritmo, inferior o superior, delata que existe algún tipo de sufrimiento fetal, bien sea por falta de oxigeno, mala colocación o por cualquier otra causa.


En un parto normal, el médico realiza un control del ritmo cardiaco del feto después de cada contracción con el fin de detectar algún síntoma de sufrimiento.

El uso de la monitorización electrónica permite detectar cualquier problema de forma inmediata y proporciona la información suficiente para tomar decisiones de urgencia en el desarrollo del parto, sobre todo a la hora de determinar si se continúa con el parto natural o se procede a practicar una cesárea.

Cómo se hace la monitorización electrónica
Existen dos tipo de monitorización electrónica durante el parto: la externa y la interna.

En la monitorización externa se aplica un gel sobre abdomen de la madre para conseguir una mayor transmisión de las pulsaciones y a continuación se adhieren dos electrodos. Uno va a detectar los latidos del corazón y otro las contracciones. Ambas variables se visualizan en una pantalla y se imprimen en papel. Es una práctica indolora y no provoca daño alguno al bebé.

Para practicar la monitorización interna es necesario proceder a la rotura de membranas (romper aguas) y dilatar el cuello uterino para poder instalar un electrodo directamente en el cuero cabelludo del feto. Esta técnica se aplica cuando la monitorización externa no ofrece datos suficientes o se precisa una información mucho más precisa de lo que le está ocurriendo al feto. Se utiliza generalmente en los partos y a veces suele generar molestias para la madre, que debe permanecer inmovilizada en postura incómoda. El bebe no sufre daño y sólo le queda la secuela de la pequeña huella del electrodo, que cura a los pocos días del nacimiento.

Riesgos de la monitorización electrónica
Por regla general, la monitorización electrónica no afecta al desarrollo del parto, ni incide en la salud de la madre o el bebé. Es muy eficaz para detectar problemas y nos ofrece muchos datos acerca del bienestar fetal.



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Terra Mujer / Dra. Gracía Rubio, instituto de Ginecología EGR. Hospital de la Zarzuela

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