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Las infecciones de orina durante el embarazo

Las infecciones urinarias son más frecuentes en mujeres que en hombres, lo que se debe entre otras cosas, a que la uretra es más corta en el sexo femenino lo que hace más propensa la transmisión de bacterias.  Además, en el caso de las embarazadas, estas infecciones se acentúan por los cambios que experimenta el cuerpo; aumento de las hormonas que hacen que el riñón trabaje más lento o el peso que ejerce el útero sobre la vejiga que hace que se orine más frecuentemente de lo habitual.
Para controlar si hay infecciones o si persisten demasiado tiempo, los análisis de orina se incluyen en todas las revisiones ginecológicas a lo largo del embarazo para clasificar la importancia y el tratamiento ya que este tipo de infecciones pueden llegar a ocasionar partos prematuros.
Bacteriuria Asintomática
Como su propio nombre indica se trata de unas bacterias que se presentan en la orina pero que no tienen síntomas, por o que se descubren y diagnostican con las pruebas pertinentes ya que la mujer no es consciente de la infección por esa ausencia de síntomas.
El tratamiento consiste en suministrar antibióticos porque, aunque no se trata de una infección importante, puede aumentar su gravedad si no se trata y ocasionar un parto prematuro.
Cistitis
Es una infección de la vejiga que hace que vayamos constantemente al baño y que al hacerlo nos produzca escozor, dolor leve e, incluso escalofríos. También es posible que aparezca algo de sangre pero no es frecuente.
El tratamiento es a base de antibióticos para evitar que a infección se extienda al riñón y el suministro puede oscilar, dependiendo de cada caso, entre los 3 y los 10 días aunque ya no se tengan síntomas.
Infección de riñón Es la más peligrosa de las infecciones urinarias. Se conoce con el nombre de Pielonefritis y hacen que la gestante se sienta verdaderamente enferma.
Además de esas incómodas visitas al baño y el escozor que produce orinar en el caso de la cistitis, la infección del riñón se presenta con escalofríos, fiebre, dolor en la parte inferior de la espalda, vómitos, etc.
 | | La peor infección que se puede contraer es la que afecta al riñón |
| Dada la posibilidad de contagio a otros órganos del cuerpo y el riesgo que eso supone tanto para la madre como para el bebé, es necesaria la hospitalización para suministrar la medicación intravenosa. Una vez que los resultados sean estables, se continuará con un tratamiento antibiótico vía oral.
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Cómo evitar las infecciones
Aunque no hay una forma radical para evitar las infecciones, sí se pueden prevenir siguiendo determinados puntos como
Extremar la higiene por las zonas de la vejiga, vagina y ano, dificultando así la presencia de bacterias
Extremar el cuidado con las relaciones sexuales que, muchas veces, son vía de contagio de bacterias
Beber mucho líquido y comer verduras para eliminar bacterias mediante la orina
No aguantar las ganas de orinar
Secarse muy bien la zona y no aguantar humedades (cambiarse el bañador ahora en verano después de los baños)
Utilizar ropa interior de algodón para permitir la transpiración
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| Terra Mujer / Dra. Gracía Rubio, instituto de Ginecología EGR. Hospital de la Zarzuela |
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