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Enseña a tu hijo a dormir

Que los bebés no siempre duermen bien es un hecho que todos los padres han comprobado alguna vez. Si estas dificultades son frecuentes y se traducen en verdaderas alteraciones del sueño, pueden llegar a perturbar significativamente la vida familiar. 
¿Tu hijo no te deja dormir por la noche? Cuéntanoslo en los foros
¿Se puede enseñar a dormir? ¿Qué pueden hacer los padres de un niño pequeño que duerme mal?
¿Cómo vemos los adultos el sueño de los niños?
El sueño es una necesidad fisiológica muy importante para nuestra salud, no en vano invertimos una tercera parte de nuestra vida en dormir. Es en la infancia cuando el sueño adquiere mayor relevancia, aunque sólo sea porque el bebé pasa la mayor parte del día durmiendo.
Por ello, el sueño de los niños pequeños es un tema de constante actualidad, preocupa a padres y profesionales, y siempre es motivo de controversia, basta comprobar la ingente cantidad de literatura que se publica al respecto desde enfoques muy dispares.
Comencemos haciéndonos a nosotros mismos algunas preguntas: ¿sabemos dormir bien los adultos?; ¿conseguimos dormir bien todas las noches?; ¿qué hacemos cuando no logramos conciliar el sueño?; ¿respetamos todos los días del año nuestros hábitos y costumbres a la hora de ir a la cama?; ¿el patrón de sueño del bebé es igual que el del adulto?; ¿nacen los niños sabiendo cuándo y cómo dormir bien?; ¿queremos que nuestro niño duerma bien o que duerma como nosotros queremos que duerma?...

|  | ¿Se puede aprender a dormir bien? El sueño y los hábitos que lo rodean, como toda conducta humana, es susceptible de cierta modificación. Luego sí se puede aprender a dormir bien, al menos a mantener ciertas costumbres que garanticen la higiene del sueño del niño. Respondiendo a algunas de las preguntas anteriores debemos concluir que, lógicamente, el niño no nace “preparado” para dormir bien todas las noches, y mucho menos tal y como los padres desean que duerma. Indudablemente el sueño del niño no puede ser igual al del adulto.
¿Qué pueden hacer los padres? Para empezar, los padres deben tener un conocimiento profundo de los patrones del sueño del bebé y el niño pequeño. Para ello puedes leer nuestro artículo: “Los problemas del sueño”, donde encontrarás una descripción de las características del sueño infantil hasta los tres años y las principales alteraciones del mismo.
Y en segundo lugar, en cuanto a la influencia directa sobre los hábitos del sueño del niño: ¿qué pueden hacer los padres para ayudar a su hijo a dormir bien? En este punto es donde las opiniones de expertos y profesionales difieren significativamente.
Por un lado nos encontramos a los partidarios de una intervención directa e intensa sobre la conducta del niño relacionada con el acto de dormir. Es claro que la conducta del niño se puede modificar y los resultados son siempre notables, como por ejemplo cuando se siguen las recomendaciones del doctor Stivill (Director de la Unidad de Alteraciones del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona y autor del libro “Duérmete niño”), cuyo objetivo principal es el de crear una rutina que ayude al niño a dormir y a los padres a manejar el sueño del niño.
Pero por otro lado, y no menos interesantes, están los defensores de una menor intervención sobre el comportamiento del niño desde los planteamientos de la “modificación de conducta”. No comparten estos autores la interpretación de la conducta del niño desde el punto de vista de la manipulación que puede ejercer sobre los padres. Este segundo grupo basa sus intervenciones en el afecto y los sentimientos.
 | | ¿El niño debe dormir solo o puede hacerlo en ocasiones con sus padres?
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| Diferentes planteamientos
Las controversias se plantean en torno a cuestiones como si el niño debe dormir solo o puede hacerlo en ocasiones con sus padres; si el bebé debe dormirse en brazos antes de dejarlo en la cuna; si se deben atender todas las demandas (lloros) del niño o se deben ignorar aquellas que no sean apremiantes, etc.
Veamos con un ejemplo la principal diferencia de planteamientos: si el niño se despierta y llora, los padres se levantan y comprueban que no le pasa nada, tiene el pañal limpio, no tiene hambre ni sed, tampoco está asustado por una pesadilla o un terror nocturno, pero sigue llorando... Unos abogaran por ignorar el lloro y otros por satisfacer las demandas de afecto que parece expresar el llanto del niño. ¿Ventajas e inconvenientes de cada opción? A unos les preocupa que el niño aprenda que con el llanto puede manipular y manejar a sus padres y a otros las repercusiones emocionales y psicológicas que puede acarrear el hecho de que el niño “llore solo”, de no satisfacer sus deseos de afecto. ¿Quién tiene razón?.
Como en muchas ocasiones, en el término medio está la virtud. Con un poco de práctica y sentido común se puede aprender a distinguir qué demanda el niño, y en función de la situación, así actuarán los padres: unas veces habrá que ignorarle, y en otras ocasiones llenarle de besos...
¿Papás Vs. Niños? Gran parte de los problemas que atañen a las alteraciones del sueño del niño son las alteraciones que sufre la vida de sus padres. Es normal que el sueño del niño sea irregular; es normal que a veces el bebé no duerma toda la noche de un tirón; es normal que quiera dormir con sus papás, incluso en su misma cama; es normal que le guste que le duerman en brazos, que le canten y lo mimen; es normal que el bebé quiera comer de noche cuando se lo pide el cuerpo; es normal que llore cuando se encuentra mal o quiere algo... El problema es que a la hora de dormir, esta “normalidad del bebé” interfiere en ocasiones con la “normalidad del adulto”. El conflicto surge cuando queremos “normalizar” el comportamiento del bebe desde nuestra perspectiva de adultos.
En general, una buena práctica para interaccionar con nuestro niño es tratar de “pensar y sentir” como él lo hace. A todos los padres les gustaría poder acunar y mecer en brazos a su bebé todas las noches antes de dormir, ¿pero es esto posible y compatible con la vida diaria de los padres?, ¿podemos crear un niño dependiente y manipulador?, ¿cuáles son las ventajas y los inconvenientes de esta práctica?... hay que prever muy bien los pros y contras de cada actuación.

|  | Sí, enseñar a dormir
Después de estas reflexiones pasemos nosotros, los adultos, a aprender cómo enseñar a dormir bien a nuestros hijos. Puedes consultar nuestro artículo: “Los problemas del sueño”, donde encontraras una serie de consejos para educar el sueño del niño aplicables a distintas edades.
Y por último, ya que este tema tiene la suficiente complejidad e importancia como para dedicarle más atención, creemos que es interesante tener información más profunda y detallada, por ello, a continuación os presentamos una serie de libros dedicados al sueño del niño. Pretendemos que la selección sea lo suficientemente ecléctica y variada, como para que puedan ser adaptados por vosotros con flexibilidad a las diferentes situaciones y ambientes familiares.
No olvidéis que ante cualquier duda o problema, cuando penséis que vuestro niño se aleja de esa “normalidad” de la que hablábamos antes (si el niño no logra descansar bien por las noches, si cuando se despierta y llora los padres no consiguen calmarlo, si no duerme lo que debe...), es vuestro pediatra quien debe evaluar al niño y quien mejor os aconsejará sobre las medidas a adoptar.
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Libros para dormir bien
Cynthia Mc Gregor. “Vamos a la cama. Actividades para ayudar a tu hijo a conciliar el sueño”. Oniro.
Eduard Estivill Sancho. “Duérmete niño. Guía rápida para enseñar a dormir a los niños”. Plaza y Janés.
Elizabeth Pantley. “Felices sueños”. Mc Graw Hill. Colección: Actúa.
Gonzalo Pin y Rosario Genís. “Durmiendo como un niño. Ideas prácticas para educar el sueño de nuestros niños”. Parenting.
M.J. Challenuel y M. Thirion. “Mi hijo no duerme. Qué puedo hacer”. Obelisco.
María Luisa Ferrerós Tor. “A dormir sin problemas”. Tibidabo.
Michelle Kennedy. “Estrategias para padres desesperados: la hora de dormir. 99 consejos para mantener la calma”. Océano Ámbar.
Miguel Ángel Conesa. “Nuestro hijo no quiere dormir”. Salvat. Colección: Crecer feliz.
Richard Ferber. “Solucione los problemas de sueño de su hijo”. Medici.
Shandi Khan Shelton. “Dormir de un tirón y otras mentiras”. Alfaguara. Colección: A mi me fundionó.
Susan E. Gottlieb. “Claves para niños con problemas para dormir”. Longseller.
Volker Friebel y Sabine Friedrich. “Cómo lograr noches tranquilas para usted y sus hijos”. EDAF.
VVAA. “Dulces sueños. Colección de cuentos para dormir”. Océano Ámbar. Colección: El libro esencial.
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| Terra Mujer / Luis Ramos, psicopedagogo |
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