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Se te quitarán las ganas


Cinco razones para dejar de fumar


No vamos a recordarte lo peligroso que es fumar para la salud. Ni que las previsiones señalan un incremento exponencial del cáncer de pulmón entre las mujeres fumadoras. Ni el agujero que deja en tu bolsillo. Hoy sólo vamos a darte cinco razones prácticas y tangibles para dejar de fumar.


1. El olor
El humo del tabaco lo impregna todo. Nos huele el pelo, la ropa, el coche, la casa... ¿Has imaginado alguna vez cómo ‘te huelen’ los demás? Tu olor personal desaparece bajo una capa de olor homogéneo a humo y nicotina. Tu olor personal es parte de tu personalidad, pero ha desaparecido. Cuando fumas, parte de ti queda eclipsada por un muro intangible y muy parecido al de tantas otras fumadoras.


Deja de fumar
El olor a limpio en tu pelo y tu cuerpo desaparecen. El de la ropa recién planchada se convierte en un hedor que te va siguiendo por donde vas. Tu coche o tu casa están impregnados de un olor acre y fuerte. ¿Vale la pena sufrir todo eso?

2. El aliento
Los chicles están muy bien porque enmascaran el aliento. Pero es una pena que tu boca siempre tenga esa carga de nicotina. ¿Has imaginado lo que siente él –si no es fumador- cuando te besa? Incluso tras una buena limpieza bucal, el aliento de una fumadora sigue delatándola.

Los sprays y los chicles disimulan algo ese problema, pero en realidad son capas de sabores que se van acumulando sobre un mal aliento. ¿Te imaginas que tu boca supiera a fresco y limpio? Hubo un tiempo, antes de que empezaras a fumar, que era así.


Te encontrarás mejor
3. La tos
También hubo un tiempo en el que no tosías al despertar. Era una época en que tus pulmones estaban limpios y sanos. La única tos que aparecía era en alguna gripe invernal, pero el resto del año estabas libre de carraspeos ásperos.

Ahora, todas las mañanas tienen un común denominador: esa tos digna de un abuelo cazalloso. ¿No desearías volver a despertarte feliz y sana, respirando ampliamente, con los pulmones claros, ajenos a la tos?

4. El sabor
¿A qué saben los alimentos? Todos lo sabemos, pero las fumadoras mucho menos. El tabaco afecta todas las zonas bucales y muy especialmente la lengua y sus papilas gustativas.

Un vino extraordinario, unas verduras recién hechas, un pescado excelentemente elaborado, el matiz de un chocolate amargo... Placeres de la vida que las fumadoras sólo captan en pequeñas dosis...

5. Las arrugas
El humo ataca la piel. La de las manos, pero sobre todo la de la cara. Las fumadoras ganan arrugas más rápidamente; su piel se agrieta y acelera su envejecimiento.

Nos preocupamos por las agresiones que sobre nuestro rostro produce la lluvia, el frío o el sol, pero olvidamos al principal agresor, el que tenemos más cerca, colocado justo en la comisura de los labios. Grietas, arrugas, durezas, envejecimiento... grandes logros del tabaco sobre nuestra piel.

      

Terra / SaludManía

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