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Escuela de padres

Los terrores nocturnos en los niños
Es muy frecuente que aparezcan en el niño desde edades muy tempranas, cuando se encuentra en una fase de desarrollo en la cual ya discrimina su propio yo y es consciente de su situación en el mundo, sus vivencias serán de mucha intensidad y las influencias del medio ayudarán a que aparezcan dichas pesadillas.  No es fácil discriminar los estímulos que pueden hacer que el niño tenga pesadillas, generalmente suelen ser niños sensibles a los cambios y a los acontecimientos vividos durante el día. Cuando les ocurre algo negativo en su vida cotidiana, estos miedos aparecerán por las noches en forma de monstruos o bichos que están debajo de la cama o en el armario, no es más que el reflejo de sus miedos ante situaciones que no pueden controlar. Una vez que se adapten o solucionen el problema, las pesadillas desaparecerán.
Puede ser un cambio de residencia o un cambio de colegio lo que las provoque: tienen que enfrentarse a una nueva situación y no saben como va a ser. Sus miedos se traducirán en pesadillas por la noche y en la llamada de los padres para recibir sosiego.

|  | Es muy habitual la aparición ante la separación de los padres, el estrés ante la separación de uno de ellos o los cambios de residencia los fines de semana desestabilizan al niño y provoca en él inseguridades que se reflejaran en el sueño.
Recuerdo un caso de una niña de 4 años, el inicio de la escolaridad y el paso de la guardería al colegio donde había muchos más niños y se sentía más desprotegida le ocasionó una serie de pesadillas que duraron aproximadamente un trimestre, después remitieron. Los padres se volvieron locos para encontrar una solución, ya que la niña despertaba con sudor y desasosiego y pedía mucha atención a la hora de volver a dormirse. Con el paso del tiempo las pesadillas desaparecieron sin concluir que las hizo aparecer y con las mismas desaparecer. Habitualmente son periodos muy concretos en la vida de cada niño que pasan desapercibido para el adulto. Estar separado de los padres durante largos periodos de tiempo también pueden hacerle sentir vulnerable y tener pesadillas por la noche. Además cuando despierta recibe mimos y cariños hasta que vuelve a dormirse con lo cual el problema se mantiene ya que el niño recibe la atención que necesita y no tiene durante el día.
 | | Dando solución al problema desaparece el terror |
| Los terrores desaparecen sin dejar secuelas Aunque las noches sean un poco moviditas no debemos preocuparnos en exceso ya que generalmente estos terrores nocturnos desaparecen en poco tiempo y no vuelven a aparecer, si aparecen en edades más avanzadas (preadolescencia) las causas serán muchas más visibles ya que el chico presentará problemas escolares, familiares o con amigos más fáciles de detectar y solucionar, los miedos ante situaciones que no controlan son los causantes de estos terrores nocturnos en chicos más mayores. Dando solución al problema desaparece el terror. Es prioritario mantener con ellos una buena comunicación para que puedan transmitirnos sus problemas y podamos darles alternativas si esto no ocurre pueden caer en una dinámica que les lleve a problemas del sueño más importantes en la edad adulta, como el insomnio crónico.
Consejos prácticos que funcionan Cuando nuestro hijo presente estos terrores tendremos que cuidarnos de varios factores:
El primero y principal será mantener una higiene del sueño, de tal manera que el chico se acueste todas las noches a la misma hora realizando un ritual de actividades consecutivas y repetidas todos los días en el mismo orden (lavarse los dientes, ponerse el pijama, beber un vaso de leche, leer un cuento). El fin de este ritual será regularizar el sueño y verlo como algo cotidiano y normal , sin tenerle miedo, no dejéis que el niño duerma con vosotros por miedo, o tarde en acostarse, estas conductas ayudarán a mantener el problema.
Hablar de los terrores con naturalidad, que os cuente que es lo que ha soñado exactamente e intentad comprenderle, ir juntos a comprobar que no hay nadie debajo de la cama ni dentro del armario, en edades más tempranas será útil que dejéis un pequeña luz encendida por si despierta por la noche y así no sentirá miedo (ya las venden en tiendas especiales para niños)
Cuando en sus terrores aparece un personaje de ficción o un monstruo será divertido y útil para que desaparezca el miedo crear una historia en la que el personaje es el protagonista y en la que se le atribuyen buenas cualidades en contraposición con lo que el niño cree. El monstruo es bueno, salva a la princesa o ayuda a los niños, cualquier cosa nos valdrá, el niño es muy influenciable y aceptará de buen grado las nuevas ideas, podremos buscar una explicación de porqué se portó mal alguna vez (el monstruo) y inculcar al niño que no siempre se porta así. Hacer dibujos sobre el personaje y tratarle con normalidad hará que el niño se familiarice con él y no le tenga miedo, ver dibujos animados o películas en las que aparece con él le ayudarán a olvidarse de ese miedo. No le ridiculices delante de otros niños por tener miedo, se sentirá inferior y bajará el concepto que tiene de sí mismo, intenta entenderle y ponerte en su lugar.
Otro truco no demasiado psicológico pero efectivo es comprar o fabricar con él un espanta-pesadillas, en algunas tiendas de juguetes los venden, son unos artilugios de colores que se cuelgan del techo para espantar a las pesadillas y que no aparezcan, si consigues que el niño se lo crea surtirá efecto. Si no lo encuentras en tiendas podéis construirlo con plásticos o cartulinas colgándolo del techo con hilos, pueden ser tiras de colores o trozos de telas con formas distintas o en forma de cometa, cualquier cosa nos servirá lo importante es hablar con el niño y que crea que puede ahuyentar a sus miedos.
¿Tu hijo sufre terrores nocturnos? ¿Qué haces para calmarle? Cuéntanoslo en los foros
| Terra Mujer / Vicenta Sanz Herrero, psicóloga clínica |
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