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La Agencia del Medicamento autoriza la toxina botulínica

El ''Botox'' llega a España
Es toda una revolución estética en el tratamiento no quirúrgico de las arrugas faciales. La toxina botulínica, popularmente conocida como "Botox", ha sido autorizada por la Agencia del Medicamento (entidad dependiente del Ministerio de Sanidad) tras décadas de restricción a tratamientos neurológicos y de estrabismo, distonías focales y sudoración excesiva.  Gran expectación La autorización oficial para la comercialización de "Vistabel", como se conocerá en España a la toxina botulínica, era muy "esperada y reclamada" por los especialistas en medicina estética, así como por los pacientes, ya que permite tratar las arrugas faciales sin intervención quirúrgica.
El tratamiento consiste en la inyección de esta sustancia en las arrugas de la cara, aunque la ampliación de su autorización sólo hace referencia a "arrugas faciales profundas" y siempre "que puedan producir alteración psicológica en el paciente", según fuentes de la Agencia del Medicamento.
Los tratamientos con la toxina botulínica tendrán un coste medio de unos 400 euros.
Uso clandestino Hasta ahora, esta sustancia se empleaba en España para tratamientos de belleza de forma clandestina, al estar prohibido su utilización en nuestro país. Sin embargo, el "Botox" se emplea con éxito en Europa y en Estados Unidos desde hace años.
El Ministerio de Sanidad ha restringido su empleo a hospitales y clínicas y a profesionales titulados, para evitar que se aplique este producto "en cualquier sitio, de forma clandestina y por parte de personal que carece de la titulación necesaria".
De hecho, los expertos en medicina estética reclaman a las autoridades sanitarias mayores controles, para evitar el uso clandestino de la toxina butolínica.
 | | Los efectos del "Botox" van desapareciendo a los tres meses de su inoculación, por lo que hay que realizar reinfiltraciones. |
| Cómo actúa Según la vicepresidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), Lourdes Martínez, esta autorización supone "un gran avance" en medicina estética, ya que es una técnica "mínimamente invasiva" con grandes resultados, aunque precisó que su duración es temporal (unos seis meses) y deben efectuarse reinfiltraciones.
El "Botox" produce una parálisis de los músculos al expulsar toda la aceticolina, el neurotrasmisor que obedece a los impulsos transmitidos por los nervios periféricos. Esta sustancia inhibe su acción, por lo que las órdenes que envía al cerebro para que se contraigan repetidamente los músculos dejan de recibirse.
Cuando el efecto de la toxina va descendiendo, el cuerpo comienza nuevamente a segregar acetilcolina, con lo que vuelven a reproducirse gradualmente las arrugas. Por eso, los efectos de la toxina tienden a desaparecer a partir del tercer mes de ser inoculada, por lo que es necesario volver a inyectarla para que la arruga facial se estire otra vez.
La inoculación de la toxina sólo se puede hacer dos veces cada año, y en algunos casos hasta tres. El efecto del producto es evidente a los tres días y el máximo se logra diez días después de su administración y hasta tres semanas más tarde. A partir de ahí, sus efectos comienzan a desaparecer hasta su pérdida definitiva a los seis meses.
Éste es el secreto de la toxina botulínica, uno de los venenos más potentes, que ha provocado la muerte de millones de personas a través de alimentos que ha contaminado y que produce botulismo, sólo que, en el caso de las arrugas faciales, se administra en infinitesimales dosis y bajo supervisión médica, por lo que no resulta nociva.

|  | Riesgos y restricciones La utilización de esta técnica puede conllevar la aparición de efectos secundarios, especialmente debido a "una mala praxis", según Lourdes Martínez.
Una infiltración mal efectuada puede provocar la parálisis temporal de algunos músculos faciales o la caída del párpado. Por ello, el empleo de la toxina botulínica queda restringido a la zona frontal, el entrecejo y las patas de gallo (es decir, de la nariz hacia arriba) y no debe aplicarse en el labio o alrededor de la boca.
También está restringida a un uso hospitalario y a personas con edades comprendidas entre 20 y 65 años. Por lo tanto, sólo podrá ser inoculada en hospitales y clínicas registradas, por médicos titulados que, previamente, tendrán que pasar un curso de formación. Este hecho retrasará su entrada en el mercado durante, al menos, dos o tres meses.
| Terra / Canal Mujer / Europa Press |
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