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Pasarela Cibeles. Colección otoño-invierno 2004/05
 Miguel Palacio sigue apostando por una mujer elegante y sexy
Palacio, ha demostrado una vez más, que en sus colecciones hay una prioridad absoluta a la primacía de la calidad que se hace palpable y visual en los diferentes aspectos de su trabajo.
El desfile de Miguel Palacio
Grandes cuellos en las prendas de abrigo, con mangas tres
cuartos, tuvieron un protagonismo especial en la colección con la
que Miguel Palacio conquistó la pasarela. Palacio reivindica la sastrería y los volúmenes. Destacó el
conseguido gracias a unos pespunteados inspirados en las formas de
las caras de los brillantes, que incluye en la mayoría de sus
prendas.
Técnicas especiales, como la aplicación de laca en telas vaqueras
o los gruesos algodones encerados para conseguir aspecto de cuero,
muestran el interés por investigar novedosas texturas de este
diseñador, que dice estar cansado de las "prendas de fondo de
armario" y para el que las tendencias deben corresponder al criterio
personal de cada creador.
El inevitable estilo Courregues que viene a la memoria al
contemplar algunas de las prendas de Miguel Palacio "no es
intencionado", según el diseñador, que se enfrenta a las colecciones
"intentando diseñar prendas de sport, pero al final me salen de
vestir", como sus vestidos en raso de seda, casi lenceros, de largas
botonaduras y lazadas.
Intensos violetas y azules turquesa, como el del romántico abrigo
con grandes lazos zapatero en puños, cuello y cadera, dieron color a
un desfile en marrón, crudo, negro y plata.
Predilección por el algodón El algodón continúa siendo un favorito del invierno en las colecciones de Miguel Palacio. Un algodón rico hasta derrochar en peso y grosor, que hace de las prendas superiores un must a tener en cuenta para la próxima temporada. Las lanas adoptan nuevos aspectos y el mensaje unifica sedas ligeras con efecto vintage y dèlavé para transmitir la idea en que siempre ha insistido este diseñador: street chic.
Palacio traspasa la barrera entre lo esencial y lo frívolo centrando el detalle en los sofisticados acabados de sus prendas, que incluyen cuellos de zorro en esta ocasión. Y, en los colores, del negro auténtico al "falso", ya sea como aceituna o chocolate, en contraste en tonos carne, crudo, y blanco, y toque de luz violeta o turquesa ahí donde es necesario.
Lo importante en Miguel Palacio es, una vez mas, la actitud que consigue transmitir, sea cual sea el medio utilizado: la de una mujer elegante y sexy, que sabe entender el poder de la moda como instrumento para hacer de este mundo algo mejor.
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