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Prepárale para ir a la guardería

Tu hijo va a empezar la guardería y conviene que tomes algunas iniciativas para superar con éxito las primeras separaciones entre vosotros.
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Explicando la nueva situación Todos tenemos que adaptarnos a esta nueva situación e intentaremos hacerlo de la mejor manera. Vamos a comenzar dando explicaciones al niño en los días anteriores al ingreso en la escuela o guardería de las cosas que se hacen allí, de las personas que habrá y de qué es lo que hará él. Podemos echar mano de primos o amiguitos que ya hayan comenzado en el año anterior y que le puedan reforzar el hecho de ir al cole, lo que hacen allí, si se divierten... Esto servirá para niños mayores que pueden comunicarse ya.
Díselo durante las vacaciones A lo largo del verano en nuestro lugar de vacaciones enseñaremos al niño los colegios de la zona, se lo haremos ver cuando pasemos cerca de alguno, enseñándole las clases, los dibujos, los columpios del patio. Debe ser un trabajo de concienciación, el niño debe de ver el colegio como algo normal y natural así cuando llegue el primer día no será algo extraño para él.
Los padres, como siempre, juegan un papel muy importante. Deben transmitir al niño que lo que hace es lo mejor, por eso hablarán del colegio a diario durante el verano, comprarán todos los accesorios necesarios con la colaboración del niño... todo debe verse como algo positivo, dejadle que elija su cuaderno con su héroe favorito y sus lápices, con su cartera nueva irá el primer día a la escuela tan contento.
Según la edad que tenga el bebé, tendrás que actuar de forma sensiblemente diferente para prepararle para ese momento. Por ahora, supone uno de los más importantes cambios que va a sufrir en lo que lleva de vida. Por ello es importante tener en cuenta algunos aspectos fundamentales.
Si el bebé tiene entre cuatro y ocho meses Aparentemente, es cuando sus reacciones serán menos evidentes, pero tengamos en cuenta que, cuanto menor es el niño, más necesita la presencia y el contacto de sus padres. Por eso, es conveniente:
Limitar al máximo las horas en el centro.
Vigilar posibles cambios en el niño: si deja de comer o de dormir, si está más nervioso o irritable que de costumbre... averigua si se trata de una inadaptación a la guardería. En este caso, deberás reajustar horarios y hablar con los responsables del centro.
Durante el tiempo que pases junto a él, háblale y acaríciale a menudo. Dale ánimos, indicándole que estas contenta de cómo se está adaptando. Así, lograrás asimilar la situación y estrechar los lazos con él mostrándote tal y como te sientes. Los bebés no puedan racionalizar lo que sienten, pero sí pueden percibir la seguridad y la confianza que les transmitimos.
Lleva a la guardería su muñeco preferido y un pañuelo tuyo para que se lo pongan en la cuna y con tu olor se sienta más acompañado.
| Aunque llore y se enfade, sal de la clase. Probablemente se le pasará el llanto antes de que dobles la esquina y enseguida empezará a jugar con los otros niños |
|  | A partir del año El niño está atravesando la fase de miedo a los extraños y sus reacciones frente a la separación de los padres suelen ser muy intensas. Ten en cuenta, pues, estos consejos:
Antes de empezar, visitar el centro juntos, conocer a la persona que le cuidará, jugar con él un ratito en el centro y contarle a qué habéis ido.
Paralelamente, léele cuentos sobre niños que empiezan la escuela, papás que se van a trabajar y vuelven después a recoger a sus hijos, y sobre actividades en la guardería. No escatimes tiempo a estas actividades. Cuantas más posibilidades le brindéis de pensar y de hablar sobre el cambio que va a ocurrir, mejor podrá encajar los momentos de soledad y de inseguridad que va a vivir.
Intenta que los primeros días el horario sea muy flexible. Puedes empezar estando con él un buen rato y marcharos juntos. Al día siguiente, déjale por espacio de una o dos horas y transcurridos dos o tres días más con este horario reducido, empezad con el horario que deba hacer.
Despídete siempre de él, aunque llore. Debe saber que te vas, ya que tarde o temprano lo averiguará y puede asustarse y sentirse abandonado.
Dile la hora a la que vas a volver: después de la siesta o de la comida o cuando se acabe el patio. Y cumple lo prometido.
No alargues el momento de la despedida. Dale un beso y un abrazo, y dile adiós. Aunque llore y se enfade, sal de la clase. Probablemente se le pasará el llanto antes de que dobles la esquina y enseguida empezará a jugar con los otros niños.
Intenta que las mañanas sean agradables. Vestirle sin prisas, desayunar juntos y pasear hasta la escuela ayudará a todos a no añadir a la situación conflictos innecesarios.
Con dos años Si el niño ya tiene cerca de los dos años, probablemente será más fácil el inicio de la guardería. Su mayor madurez, autonomía y seguridad, le ayudarán a adaptarse más rápido al nuevo ambiente.
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