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Claves para comprender mejor a los hombres

La psicología masculina
¡Hombres! Esos seres de comportamientos a veces extraños con los que estamos condenadas a compartir toda la vida. Saber en qué y cómo piensan, y qué quieren decir cuando dicen, etc., nos ayudará a entenderlos un poco mejor. De Marte y de Venus Muchos son los psicólogos, escritores, médicos y personas que han elaborado verdaderos estudios acerca de las diferencias entre la forma de pensar y actuar del hombre y de la mujer.
Las teorías son dispares y numerosas: si John Gray, en su famoso libro y best-seller “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” trataba de adivinar lo que pensaba el sexo contrario, Joy Browne en su libro “¡Chicas, esto es la jungla! Guía para entender a los hombres” justifica el comportamiento de los hombres con la teoría de la selva: “Piensan, sienten y actúan de la misma manera que lo haría cualquier animal macho en la selva tratando de subsistir.”
Otras, como Maitena Burundarena, dibujante y humorista argentina, y estudiosa de las relaciones entre hombres y mujeres, considera que las conductas de los hombres están determinadas por su educación, la cual, todo sea dicho, suele estar ejercida por mujeres.
¿Quién lleva razón? Probablemente todos. Sociedad, instinto, educación... forjan el carácter de los hombres y conocerles un poco más nos ayudará a evitar conflictos innecesarios.
No se pretende juzgar a nadie, sino dar pistas y trucos del porqué los hombres actúan o reaccionan de formas a veces incomprensibles e incluso molestas para las mujeres.
Condenados a entendernos Realmente, hombres y mujeres somos diferentes. Aunque hablemos la misma lengua, tendemos a malinterpretar palabras y actos. Él es excesivamente práctico, tú a veces te complicas demasiado; él es más visceral, tú más emocional; él suele ir al grano, tú le das mil vueltas a las cosas... Frente a esto, te preguntas: ¿existe la posibilidad de que logremos entendernos?
A pesar de todo, sí que se puede lograr la convivencia armónica. Simplemente, hay que reavivar la curiosidad por el comportamiento del otro y no enfurecerse al primer encontronazo. Refugiarse en “ya no me quiere” o “ya no me cuida como antes”, no lleva a ningún lado.
Conocer unas pautas básicas de su comportamiento es lo que te ayudará a entenderle mejor, sin perder estrepitosamente los nervios.
 | | Cuando te comuniques con tu pareja ponte en su lugar para averiguar qué quiere decir, así evitarás malas interpretaciones. |
| ¿Idiomas diferentes? ¿Alguna vez has sentido que aunque tu pareja y tú habláis el mismo idioma estáis en sintonías diferentes? No te preocupes, es algo común, ya que, junto con las diferencias biológicas, la forma de utilizar las palabras es lo que más distancia a hombres y mujeres.
¿Y por qué estas diferencias en el uso del lenguaje?:
El hombre es más lineal a la hora de expresar algo, por eso suele utilizar frases directas y simples. Lo que comúnmente se llama ‘ir al grano’. Por ejemplo, si tú para proponer salir a dar una vuelta lo haces a modo de insinuación o pregunta (“hace un día estupendo para dar un paseo”, ¿vamos a dar una vuelta?”), él probablemente no dará mayor rodeos (“vamos a dar una vuelta”).
Su modo de expresarse a través de afirmaciones y sentencias puede confundirse con órdenes. Es su forma de contar las cosas.
Las mujeres suelen iniciar el acercamiento con preguntas. Ellos se suelen sentir avasallados por éstas considerándolas un modo de obtener información, “indagaciones femeninas como intento de saber demasiado”.
Los silencios masculinos no obedecen a una forma de castigo, puede que no tengan nada que decir.

|  | ¿Cómo se enfrentan ellos a los problemas? Cuando una mujer comparte sus inquietudes con un hombre, el resultado suele ser catastrófico. Mientras que para ellas es un acto de ser escuchadas simplemente, ellos lo consideran como un reclamo de búsqueda de soluciones.
Esto suele derivar en una serie de comentarios sobre lo que debes y no debes hacer que suelen ser bastante desacertados. ¿Resultado? Un choque donde tú le tacharás de insensible y él responderá dándose la media vuelta.
Pero si los problemas son suyos, suele reaccionar con silencio. No por desconfianza, sino como gesto protector.
Una recomendación: cuando decidas discutir un tema importante, no lo hagas sentada a la mesa frente a frente, se puede sentir violento. Sácalo a caminar y aprovecha para planteárselo. Así estará más tranquilo y relajado.
El día a día Si tus prioridades suelen ser los demás frente a ti misma, las suyas giran en torno a su persona. Por eso no te sorprendas si cuando ambos llegáis cansado de trabajar, tú te pongas a hacer la cena y él a hacer zapping.
Si cuando vuelves a casa te apetece conversar y te prodigas en cariños, no te extrañes si sus contestaciones se reducen a monosílabos o si se siente incómodo ante una atención exagerada. Su poder de recuperación es mucho más lento que el tuyo.
Si tú eres capaz de sacrificar tu cita con las amigas por estar con él, no esperes lo mismo. Es difícil que él aplace una de sus reuniones futboleras por irse contigo de compras. Es importante para él mantener su independencia y su vida al margen de la pareja.
Sois dos personas independientes compartiendo una relación. Evita convertirte en una sufridora en casa y mantén ese nivel de independencia por encima de todo.
 | | Si tiene poca imaginación en la cama, regálale el libro “Cómo hacer el amor bien”, de Lorena Berdún. |
| Sexo y/o amor La forma de enfrentarse al sexo de hombres y mujeres es también diferente. Si ellos no tienen ninguna dificultad para separar el sexo del amor, ellas suelen considerarlo como un binomio indisoluble.
Partiendo de la base de que desde el punto de vista biológico el hombre tiene concentrado sus puntos de excitación en la zona genital, su forma de disfrutar el sexo se simplifica al encuentro sexual. La riqueza de zonas erógenas en la mujer hace que la demanda de abrazos, caricias y besos sea mayor.
Pero una vez en pareja, cada vez se están dando más casos en que los hombres acaban frustrándose sexualmente porque no consiguen estar a la altura de las exigencias de su pareja. Las cosas están cambiando...
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Sus frases más divertidas Lo que realmente quiere decir cuando dice...
Tengo hambre: Tengo hambre.
(De compras) Te queda muy bien ese vestido: Estoy cansado de dar vueltas, cómpralo y vámonos de una vez.
Pero, ¿cuál es el problema?: No entiendo la tragedia.
¿Qué te pasa?: ¿Qué trauma psicológico auto-inventado te afecta hoy?
Hablemos: Estoy tratando de impresionarte, para que pienses que soy un hombre profundo y accedas a tener sexo conmigo.
¿Quieres cenar esta noche conmigo?: Quiero sexo contigo.
¿Te quieres casar conmigo?: Quiero que sea ilegal para ti acostarte con otros hombres.
¿Estás enfadada?: Esta noche nada de sexo.
Te amo: Necesito sexo ¡¡YA!!
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Para leer - ¡Chicas, esto es la jungla! Guía para entender a los hombres. Joy Browne.
- Así hablan las mujeres. Pilar García Mouton.
- ¿Quién puede entender a los hombres?. Gloria Richards.
- Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus. John Gray.
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