Issey Miyake: estética mineral, de reflejos cambiantes, polvos de metal incrustados y aspectos irisados. Stella McCartney: colección de blusas de chifón y chaquetas de corte masculino. Buscó inspiración en la oposición masculino y femenino, en colores naturales, de mármol florentino al verde agua, el blanco y negro, color de la máxima elegancia en texturas mates, satinadas y brillantes.
Paco Rabanne: la aurora boreal en todos sus matices invadió de blancos, beiges y marfiles la colección de la firma española, donde el negro y el gris, del más claro al más oscuro, sirvieron de contrapunto.
Jean Paul Gaultier: buscó cierto clasicismo en sus conjuntos de túnica-pantalón, anchos y fluidos. Grandes abrigos de cuero sobre muselinas drapeadas o plisadas y trajes de chaqueta de resonancias metálicas. Predominaron los colores negro y marrón. Los pantalones fueron de talle bajo, fluidos y masculinos.