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Zoofilia, su historia y causas

Para las relaciones sexuales entre un ser humano y un animal, Kraf-Ebing acuñó el término zoofilia que vino a sustituir al anterior “bestialismo” que ya encontramos en la Biblia (Levítico 18.23) que dice “No te unirás con bestia haciéndote impuro con ella. La mujer no se pondrá ante una bestia para unirse a ella; es una infamia”.

Ritos religiosos Como la mayoría de los mandamientos tanto de Antiguo Testamento como del Talmud lo que realmente prohiben en cualquier práctica relacionada con las religiones de los vecinos, esta nos da la pista que muchos, sino todos, los pueblos mediterráneos incluían en sus ritos religiosos las relaciones sexuales con animales, tanto masculinas como femeninas, posiblemente para favorecer la fertilidad de los animales domésticos de la que dependía la supervivencia de la mayoría de estos pueblos que tambien copulaban en la tierra sembrada o con ella para que la cosecha fuera abundante.
Este tipo de prácticas tambien se encuentra en muchos de los mitos griegos, en los que se describen prácticas con animales domésticos como toros, vacas, ovejas, carneros o caballos y yeguas, tambien relaciones sagradas con animales totémicos como águilas, ocas, cisnes o serpientes.
Llega la civilización El pueblo romano “más civilizado” presenciaba espectáculos en los que hombres y mujeres eran capturados y expuestos a animales adiestrados para mantener relaciones sexuales coitales o anales con humanos, y ocasionalmente muertos a causa de estas prácticas para regocijo y diversión de los espectadores.
Y ahora, ¿qué? En los famosos estudios de Kinsey (1948 y 1953) con 8.000 hombres y 12.000 mujeres, un 3,6% de mujeres y un 8% de hombres reconocían haber tenido contactos sexuales con animales, de estos el 17% pertenecía al ámbito rural.
Las mujeres limitaban generalmente sus contactos a permitir que su gato o su perro les realizara un cunnilingus, es decir, solían untarse la zona vaginal con miel o azúcar y permitían que el animal les lamiera hasta conseguir su orgasmo, pocas reconocieron realizar coitos con sus perros.
Los hombres reconocían coitos con animales de granja como vacas, terneras, ovejas o cerdas; estas prácticas habían comenzado durante la niñez o la adolescencia, y solían ser la consecuencia de haberse sentido excitados a ver copular a estos animales.
| La soledad, la ausencia de un compañero, la torpeza en las relaciones sociales o el aislamiento suelen ser las causas de la zoofilia |
|  | Causas de la zoofilia Casi todos los estudiosos de la conducta sexual humana parecen estar de acuerdo en que la soledad, la ausencia de un/a compañera/o, la torpeza en las relaciones sociales o el aislamiento suelen ser las causas de que se produzcan relaciones sexuales entre personas y animales.
La mayoría de las personas que tienen este tipo de conductas no quieren cambiar sus costumbres, lo único que desean es no ser descubiertas y confiesan que sus animales son más cariñosos y devotos que las personas.
Lo que si es cierto es que entre el animal doméstico y su dueño se desarrolla un tipo de relación emocional muy especial que lleva la mayoría de las veces al deseo sexual. Los humanos somos capaces de humanizar todo lo que tenemos a nuestro alrededor, ya sean animales, plantas o cosas, y a sentir por estos objetos humanizados lo mismo que hacía los humanos.
Esto da lugar a relaciones no solamente por desahogo sino por auténtico y genuino enamoramiento, con su secuela de exclusividad sexual, celos y duelo por la pérdida. Lo curioso es que la mayoría de los animales suelen responder del mismo modo y sentirse unidos afectiva y sexualmente a sus dueños tambien.
Unas barreras imposibles La lista de las llamadas perversiones sexuales es una construcción cultural moderna que despunta en el siglo XVII, se radicaliza en el XIX, para, con el nombre de desviaciones, habitar posteriormente en el Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales, de la asociación Psiquiátrica Americana, conocido con el nombre de DSM-IV.
Desde el imperativo legal y desde la medicalización de la sexualidad se etiquetan todo tipo de conductas sexuales, así la sexualidad queda encerrada en códigos y gabinetes clínicos. Todo lo que no es sexualidad “normal” queda marcado y estigmatizado.
Sin embargo, este absolutismo sexual queda hecho pedazos por los estudios antropológicos tranculturales. Por ellos sabemos de prácticas sexuales socialmente admitidas y consideradas que la sociedad occidental clasificaría como desviadas y aberrantes.
 | | Entre los yoroba de Nigeria era costumbre que el varón copulase con el primer antílope que cazase |
| Otros modos, otras costumbres Entre los yoroba de Nigeria era costumbre que el varón copulase con el primer antílope que cazase. En la sociedad ponapé, de los estados Federados de Micronesia, se admite el uso de hormigas que, colocadas sobre el clítoris sirven como medio de satisfacción femenina, los hombres de esta cultura suelen lamer un pececillo vivo introducido a medias en la vagina de su pareja. En las islas Truk, no lejos de Ponapé, el hecho socialmente aceptado de que las mujeres mayores colocaran trozos de coco fresco en sus vulvas para que fueran lamidas por perros era motivo de risa por parte de todos los que observaban esta práctica. En suma demasiada diversidad sexual para meterla en un molde.
Perversos y polimorfos En sexo hay una máxima importante “Todo lo que se hace se puede hacer”, que quiere decir que no hay que ponerle puertas al campo, la sexualidad humana es, como bien dijo Freud, el padre del psicoanálisis, “perversa y polimorfa.
Perversa porque puede adoptar cualquier camino hasta los más inverosímiles y polimorfa porque puede amoldarse a cualquier forma.
Los que aman a sus animales de compañía, los que se enamoran perdidamente de una oveja, como el personaje inolvidable de la película de Woody Allen “todo lo que quería saber sobre el sexo y no se atrevía a preguntar” que no piensen que son unos aberrados, simplemente están sintiendo lo que se llama pansexualidad, es decir, deseo hacía cualquier cosa.
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Cositas con pájaros Hay una forma de zoofilia que se acompaña a menudo de toques sádicos. La excitación consiste no solo en copular con el animal, generalmente aves grandes como gallinas, ocas o patos, sino en ahogarlo al llegar al orgasmo. Dicen los entendidos que el animal al morir por asfixia contrae fuertemente la cloaca y esto aumenta el placer del hombre que está realizando la cópula porque al apretar con fuerza el pene aumenta las sensaciones orgásmicas.
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Cositas con hormigas Una práctica muy exótica y sofisticada, que se puso de moda en los burdeles de la Trieste de entreguerras, consistía en preparar un baño para el caballero que la solicitaba, soltar un buen puñado de hormigas en el agua y dejar que el glande del pene asomara por el borde del agua como una isla, las hormigas buscaban su salvación nadando hacía la isla y las cosquillas que proporcionaban al dueño del glande parece ser que provocaban unos espasmos muy agradables. Todo es cuestión de probar ¿quién no tiene a mano un puñado de hormigas? El único consejo que tienen que tener en cuenta los amantes de los animales es la higiene, algunos animales pueden transmitir enfermedades, pero si el dueño de su querida mascota la mantiene en estado de revista sus relaciones pueden ser muy gratificantes para ambos.
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