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¿Cómo se masturba a un hombre?


Esta es una situación con la que se encuentran casi todas las personas en algún momento de sus vidas. Masturbar a su pareja para proporcionarles placer. Y cada una lo resuelve como buenamente puede.


Sumario

¿Es sexo o no?
¿Le digo q me masturbo?
¿Cómo lo hacen ellos?




Y, sin embargo, es una queja muy común entre hombres y mujeres que sus parejas heterosexuales no suelen saber masturbarles con la debida eficacia. De ahí el dicho de que “nadie te coge el punto como una misma”. No sucede lo mismo con los hombres y las mujeres bisexuales, quienes afirman unánimemente que nadie les masturba mejor que sus parejas homosexuales. Sin duda alguna, conocer las reacciones del propio cuerpo permite tener mucho camino avanzado cuando se trata de estimular a otro del mismo sexo.

Sin embargo, no hay nada perdido. Seguro que puedes ofrecer a tu chico una buena sesión de placer, además de darle un buen masaje a tu autoestima. Porque para muchas mujeres, masturbar a su pareja supone, no sólo complacerle, sino también realizar un cierto ejercicio de poder. Eso de provocarles la erección, desencadenarles el orgasmo cuando se desea, y notar que el pene pierde su dureza en la mano, proporciona a muchas una sensación de dominio que les hace muy interesante esta actividad.

Pero, pensando ahora en tu chico, demos por supuesto que ha aceptado que le masturbes. Y, también, que os encontráis en una situación donde no os van ha interrumpir.

Lejos de los estereotipos, y aunque algunas piensen lo contrario, no hay dos chicos iguales. De modo que, si bien aquí puedas aprender nociones básicas sobre esta actividad, no estará de más que le preguntes a él por sus preferencias, para adaptar tu técnica a sus necesidades.



Cómo empezar.
Se supone que para cuando vayas a iniciar la masturbación, el chico ya tendrá su pene en erección. Si no es así, juega con su miembro un poco. Lo coges con la mano y lo acaricias con suavidad de arriba abajo si él está tumbado (si estuviera sentado o de pie, el arriba y abajo se convierte en un adelante y atrás), le das un toquecito con los dedos para colocarlo en una posición diferente a la que tiene, le murmuras palabras sugerentes al oído... En fin, utiliza aquello que sabes que le excita para que se produzca la erección.

Dónde estimular.
Con el pene rígido debes tener en cuenta varias cosas para ser efectiva. Una de ellas es que resultará inútil estimular manualmente el cuerpo del pene o su base. La zona eróticamente sensible del pene es el frenillo, situado en la parte del glande que mira a sus pies. Y puedes estimulárselo colocando tus dedos índice y corazón sobre él y el pulgar en el lado opuesto. O puedes agarrar el pene con la mano desde la mitad del mismo hacia el glande, de forma que el reborde formado por tu dedo índice frote el frenillo cuando tu mano realice el movimiento hacia arriba o adelante.

Si estás masturbando a un chico que tiene el pene intacto, bastará con mover tu mano sobre el prepucio para evitar que roces directamente el glande y se lo lastimes. Si el pene está circuncidado, algunos chicos están acostumbrados al roce y no les molesta. Pero a otros sí (tendrás que preguntarle). Si este último es su caso, puedes utilizar alguna crema suavizante o un gel al agua para mitigar el resultado del frotamiento y no dañar el glande.



Cómo hacerlo.
Puedes apretar su miembro con suavidad o con energía. No te preocupes: por fuerte que aprietes, no le harás daño. Pregúntale al chico, porque quizás prefiera que ejerzas una buena presión con tu mano. Los movimientos podrán ser lentos o rápidos. Si a tu chico le gusta que se lo hagas rápido, hazlo rápido, pero no olvides sorprenderle alguna vez haciéndoselo lento (o al revés); la novedad le excitará mucho. Tanto si se lo haces con movimientos rápidos y enérgicos, como si lo haces de un modo más lento, no debes olvidar que tales movimientos no se hacen con el brazo, porque te cansarás muy pronto. La acción debes realizarla balanceando la mano con un juego de muñeca muy semejante al que tú haces cuando te masturbas (será más cómodo para ti si apoyas tul antebrazo en su cadera). Si aún así, te cansas con una mano, no dudes en hacer un rápido cambio a la otra. Eso no le importa demasiado a los chicos con tal de que el proceso de estimulación no se pare.

Puedes seguir así, ininterrumpidamente, hasta que el chico llegue al orgasmo. Pero también puedes desacelerar la estimulación para acentuarla de nuevo, en un proceso de “tortura” que le hará desear más que llegues al final.

Actúa así hasta que por sus gestos, los movimientos de su cuerpo, sus palabras o las contracciones que percibas en sus genitales aprecies que va a eyacular. Apuntas hacia donde hayáis acordado previamente y deja que tu chico alcance el placer.


Cuándo parar.
Has de tener en cuenta que, generalmente, los hombres comienzan a sentir su orgasmo un poco antes de eyacular y terminan de sentirlo después de finalizar la eyaculación (vamos, que la salida del semen se produce en medio de su orgasmo). Eso quiere decir que es un error importante, bastante extendido, dejar de estimularle cuando comience la eyaculación, porque le privas de una parte importante de su placer. Cuando el chico comience a eyacular, continúa moviendo la mano de arriba abajo o adelante/atrás hasta que salga el último chorrito de semen. Algunos, incluso prefieren que acentúes el ritmo en ese momento. De ese modo, no interrumpes el estímulo en medio del orgasmo y se lo facilitas. Imagínate que es él quien te lo está haciendo a ti y que se para en medio de tu orgasmo ¡qué disparate! ¡qué frustración! Pues a ellos les pasa igual.

Sensibilidad dolorosa del glande.
Cuando finalice su orgasmo es cuando debes evitar continuar estimulando su glande, sobre todo si está circuncidado. A los chicos les pasa lo mismo que a ti. Tras el clímax, esa zona se vuelve muy sensible y cualquier roce puede molestar o doler.

Es posible que tras el orgasmo el pene comience a aflojar y pierda la erección. Pero no te extrañes si continúa erecto durante algún tiempo. Eso no significa necesariamente que el chico siga excitado, simplemente, su cuerpo reacciona así. Pregúntale antes de animarte a una segunda sesión, porque te puedes llevar un chasco.

Tras haber masturbado a un hombre, no dudes en comentar sin tapujos cómo han ido las cosas y pregúntale tanto por tus aciertos como por tus torpezas. Porque de ambas cosas podrás aprender a hacerlo mejor la próxima vez.


Terra Mujer/ Jesús Ramos. Psiquiatría-Sexología

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