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Cuando el cabello sufre

Prevenir es curar, así que conocer las situaciones de riesgo por las que puede atravesar el pelo es la mejor manera de ponerlo a salvo.
Todo influye, desde un sofisticado peinado que transitoriamente le mantiene estirado y repleto de laca, así como una época muy estresante, el embarazo, la lactancia o la menopausia. El cabello lo padece todo sin quejarse, bueno, no exactamente, la única forma de pedir ayuda es mostrando su peor cara: mate, quebradizo, lacio…y si no le das la receta para mantenerlo sano por dentro y por fuera puede que no se vuelva a recuperar.
Aunque el deterioro del cabello puede deberse a muchos factores: infecciones, estrés, cambios hormonales...
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Desde el punto de vista de la alimentación algunos nutrientes (vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales) pueden ayudar a prevenir la perdida de cabello excesiva o a mejorar la salud capilar. Cuando el problema es una deficiencia, es evidente que corregir el déficit ayuda a resolverlo, en el resto de los casos, mejorar la alimentación siempre será una ayuda. Teniendo en cuenta la dieta media española, con carácter general conviene aumentar el consumo de frutas, verduras, hortalizas, cereales, legumbres, huevos y pescados y disminuir el consumo de grasas. En cuanto a los productos para aplicar desde el exterior, conviene tener en cuenta que le harán falta tratamientos de salón y caseros para que nunca se interrumpa la acción beneficiosa de los activos que le cuidan y le proteja. En el caso de la marca Sebastián disponen de una Receta para un cabello sano, con productos para aplicar a domicilio, como la colección Penetraitt, que se adentra profundamente en el cabello con su fórmula de proteínas inyectadas que ayuda a restaurar la fuerza, elasticidad, brillo y acondicionamiento del cabello. Entre estos productos se encuentra Potion 7, un tratamiento semanasl que se aplica en el cabello seco y se puede dejar puesto el tiempo que desees o aclararlo tras un tiempo de exposición mínimo de 15 minutos. Especificando hasta el máximo las formulaciones, la marca Dove ha lanzado dos gamas, una para cabellos teñidos a colores más claros o a tonos más oscuros. Consta de tres productos: champú, acondicionador y mascarilla que contienen glicerina, ácidos grasos y proteínas de seda.
Embarazo
Durante los meses de embarazo y después, en la lactancia, hay riesgo a sufrir una pérdida de cuerpo en el cabello por culpa de la pérdida de hierro. La renovación del ciclo menstrual o el comienzo del ciclo de pérdida de cabello (suspendido durante el embarazo). Conviene intentar incluir en la dieta alimentos ricos en hierro, siendo especialmente aconsejable en estos casos, además, el aumento en la ingesta de fruta, verdura, pescado y huevo.
Peinados Los que exigen que el pelo se mantenga muy tirante durante largos periodos de tiempo o le sometan a largas sesiones con secadores le perjudican notablemente. Los rulos, coletas, trenzas, etc. o los lavados o cepillados extremos y que decir de los tintes o lavados y cepillados muy frecuentes, excesivas coloraciones, etc. En estos casos, un aporte adicional en vitaminas fortificantes que ayuden al cabello, es más necesario para que pueda mantenerse en forma a pesar de las continuas manipulaciones.
Hormonas
Todas las alteraciones hormonales le afectan de manera que acusan modificaciones en el aspecto, o pérdida del cabello. Las mayores responsables este sentido son las sexuales y las tiroideas. Concretamente una disminución en la producción de la tiroxina le lleva a una caída acelerada y a un deterioro del cabello. Mejorar la alimentación siempre conviene pero además hay que aplicarle un suplemento de activos que impidan la pérdida.
Menopausia La reducción natural de estrógenos y progesterona, las hormonas femeninas propias de la fertilidad, inciden en el pelo para debilitarlo y dejarle sin cuerpo. Algunos alimentos como el tofu, la leche de soja y otros vegetales, por su alto contenido en fitoestrógenos, colaboran en compensar los cambios hormonales. En estas circunstancias es obligatorio mantener una alimentación correcta y equilibrada
Estrés
Por sí mismo este estado de agitación extrema condiciona la perdida y deterioro del cabello, pero no hace falta que llegue a ser intensa, ya que todas las situaciones que impliquen un cambio no deseado, en mayor o menor medida, influyen en el crecimiento correcto del pelo. Aparte de que, casi siempre, la persona en cuestión deja de alimentarse correctamente lo que agrava aún más los problemas.
| Terra Mujer / Ana Parrilla |
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