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Renovarse o morir El proceso de exfoliación asegura una verdadera regeneración epidérmica al eliminar por completo las células muertas que quedan adheridas en la capa superficial. Esta técnica de pulido cuyo término cosmético en inglés es peeling y en francés gommage, consiste en realizar una limpieza profunda de la piel para que no se forme un escudo impenetrable que impida la entrada de los principios activos que se le aporten por vía cutánea y también que estrangule la oxigenación de las células. Habitualmente se realiza de forma mecánica mediante los polímeros de caucho o las ceras vegetales, que aparecen en los soportes en crema y los granos de polietilenio o de nylon que son los que se incluyen en los geles. La elección del producto exfoliante para el cuerpo depende solo del gusto personal porque todos efectúan el mismo trabajo. La mayoría se aplican con la piel húmeda por lo que son adecuados para usar bajo la ducha, se pueden poner directamente sobre la piel en las manos o usando una esponja, siempre con movimientos circulares suaves y constantes, pero sin frotar enérgicamente. Únicamente en las zonas rugosas como tobillos, rodillas y codos y en la espalda, por ser una zona propensa a la grasa y espinillas, ha de hacerse con mayor hincapié. La exfoliación es muy recomendable como práctica previa a la aplicación de cualquier tratamiento posterior para que llegue a penetrar a nivel profundo. En zonas sensibles como el cuello y el escote, que demuestran con antelación y bien a las claras los signos de envejecimiento cuando no han recibido el tratamiento correcto, siempre que se realice una exfoliación ha de hacerse de forma suave y sin frotar.
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Hidrata y nutre El medio ambiente representa una gran agresión para la piel y es particularmente nociva la radiación solar porque origina lo que se denomina foto-envejecimiento, una forma prematura de envejecer que no guarda relación con el proceso natural y cronológico. El fotoenvejecimiento se ceba sobre zonas que permanecen siempre expuestas, situación que se agrava durante el verano ya que son las que sufren mayores niveles de deshidratación, y en las que sus células comienzan a reproducirse en forma alterada, dando lugar a manchas, arrugas, flaccidez y lesiones. El consejo es evitar la foto-exposición, usar protección solar, y aumentar el consumo de vitamina A y caroteno. La presencia de agua es una condición esencial para el buen estado de salud y al referirse a la piel con relación al agua se observan dos conceptos principales: la hidratación y la humectación.
La hidratación es el agua que aporta la sangre a la piel, junto con el oxígeno y los nutrientes, durante el pasaje desde los vasos hacia los tejidos, por esto es muy importante que la circulación sanguínea y venosa se mantenga activa.
La humectación se refiere a la humedad que la piel toma del medio exterior, ya sea en forma natural o artificial, al usar distintos preparados a base de agua y productos químicos. Ellos son componentes que naturalmente se encuentran en la piel, o sustancias de origen vegetal, animal o mineral, y que ayudan a humectar la piel. Actualmente existe todo un universo de nuevos productos que han superado ampliamente a las anteriores cremas, pomadas o lociones que usaban como base materiales muy grasos. Son menos oclusivos y de una textura muy liviana que aporta a la piel importantes componentes. Pueden usarse humectantes conteniendo ácido láctico, ácido glicólico, lactato de amonio, urea, todos ellos demuestran su utilidad al ser aplicados en forma de crema, emulsión o gel.
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 | | El calor solar destruye todas las fibras capilares |
| En el pelo En pequeñas cuotas el sol llega a ser un cómplice excelente para todo tipo de cabello, pero seguramente ha recibido más dosis de las necesarias. No importa que el cabello sea de color oscuro o claro, castaño o moreno, rubio o pelirrojo, el calor solar destruye todas las fibras capilares. Por eso no hay que vacilar y administrarle de forma rápida y contundente todas las mascarillas y sérums que puedas. Solo hay que tener en cuenta que hay que mantener el producto durante el tiempo que exige la prescripción y después aclararlo minuciosamente. Si es de los tratamientos que no hay que aclarar siempre habrá que ajustarse exactamente a la dosis que expresa, sin pasarse.
| Terra Mujer / Ana Parrilla |
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