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Canal Mujer. El niño


Escuela de padres


Idolatra a su padre o a su madre


Todos hemos conocido a niños que muestran especial predilección hacia uno de sus progenitores, es más, casi todos los niños lo hacen, aunque para algunos se convierta en una verdadera pasión.


El niño se muestra inquieto ante la separación de su padre y muestra seguridad cuando éste está presente. Ya cuando son más mayores y comienzan a hablar, en sus discursos aparecen claras alusiones a lo bueno, fantástico, fuerte que es su papá o mamá. En el caso del papá suelen valorar más la fuerza física, si es muy alto o si trabaja de policía o de bombero.
Con la madre se valoran otras actitudes como que juega bien con él, le lee cuentos bonitos, etc.

Esta actitud de los niños pequeños entra dentro de la normalidad y no tendríamos que cohibirles cuando la desarrollan. Puede llegar a ser agobiante el no poderse separar del niño en ningún momento, pero es función de los padres conseguir equilibrar la balanza.


El deseo del niño por pasar más tiempo con un padre que con otro, muchas veces viene derivado del tiempo real que pasamos con ellos. El padre que trabaja hasta tarde puede sufrir este acoso, puesto que el niño va a echar de menos lo que no tiene. También puede ser lo contrario, la persona que pasa con él más tiempo es el destinatario de sus elogios; la madre es la que cumple habitualmente este papel y la que sufre la “mamitis” de sus niños pequeños.

Aunque es normal que los niños idolatren a sus padres, tenemos que tener en cuenta algunas ideas que pueden afectar a su desarrollo social en el futuro. Por ejemplo; puede ocurrir que el niño se sienta débil ante determinadas situaciones y eche mano de su padre para demostrar su fortaleza. Esto se ve en frases típicas como “mi padres es policía” o “mi padre tiene un coche mejor que el tuyo”. Está claro que ellos por sí mismos no pueden competir ante esos bienes materiales y utilizan a sus mayores para ser más fuertes. Detrás de esto hay un sentimiento de inferioridad ante el contrincante que el niño intenta paliar comparando a un padre con otro. Esta comparación es fruto de su inseguridad individual, la cual le puede traer problemas en un futuro. La persona que necesita del exterior para ser valorada, tendrá problemas cuando no tenga un trabajo exitoso, cuando no gane en las carreras del cole, etc. Tenemos que fomentar en nuestros niños la valía personal interna, por los logros conseguidos y las virtudes que poseen y no por tener mejor coche o ganar más dinero.
La sociedad de consumo nos mete por los ojos cada vez más los bienes materiales como sinónimo de éxito en la vida y tendremos que controlar toda esta información para que nuestro hijo no se convierta en alguien con sentimiento de inferioridad.

En el cole
Cuando descubras que tu hijo idolatra a un compañero de escuela, por ejemplo, ayúdale a buscar sus puntos débiles para que pueda controlar los pensamientos exagerados hacia ese niño, y , por otro lado, ayúdale a buscar los puntos fuertes de él. Así podrá equilibrar la balanza y no endiosará a nadie. Comprenderá que todos tenemos defectos y virtudes y que nadie es mejor que nadie.

Ten en cuenta que si tu hijo te idolatra a ti o a su padre, es porque vé en vosotros unas características que para él pueden ser muy valorables. Probablemente le ayudáis a solucionar problemas pequeños que él por sí mismo no podría arreglar. Está claro que él está indefenso ante muchas situaciones que los adultos podemos solucionar fácilmente.

Por eso no es negativo que nos idolatre , sin embargo, a medida que vaya creciendo es importante enseñarle a buscar solución a sus problemas sin nuestra ayuda para que no dependa de nosotros y pueda valerse e su entorno natural, sobretodo cuando no estamos presentes (guarderías, escuelas...).

A medida que va creciendo, estos héroes también van cambiando y llegará un momento en el que pasan a un segundo plano y cobran protagonismo los amigos del cole
Y los personajes de ficción...
También vas a comprobar que tu hijo atribuye cualidades muy fuertes a personajes de cuento o ficción los cuales se convertirán en sus ídolos porque consiguen cosas imposibles de hacer para él. Desde muy pequeño tendrá su dibujo favorito o su héroe de ficción y se llenará de posters, muñecos, etc, del famoso héroe. A medida que va creciendo, estos héroes también van cambiando y llegará un momento en el que pasan a un segundo plano y cobran protagonismo los amigos del cole.

Sin embargo, el padre o la madre se mantendrá toda la vida junto a él, y aunque es cierto que el nivel de héroe del papa también irá mitigándose poco a poco, la forma de hacerlo será distinta.


El mito cae
Cuando tu hijo te pille en algo que no sepas hacer por él, o cuando le regañes por algo que él cree justo o en otras situaciones de conflicto tu nivel de popularidad irá decreciendo, incluso en edades más altas (adolescencia) ese nivel de heroismo pasa al otro extremo y comienzan a odiarnos o a no respetarnos, ya se sienten mayores para enfrentarse a todo y no nos necesitan, de ahí su demanda de independencia y la falta de protagonismo del padre. Será el héroe derrotado y tendrás que aceptarlo como tal.

Tu función será fomentar un papel de cuidador-padre-amigo desde la primera infancia. Si de pequeño solo eres su héroe de mayor caerás empicado. Ocúpate de ser héroe y amigo, pero también educador y dictador de normas básicas, de este modo tu trono no caerá tan drásticamente. También ayudas de esta manera a que tu hijo no sufra frustraciones debido a la idea mental que tiene de ti. Tiene que aprender que todos tenemos un límite y que todos tenemos defectos. Cuando detectes en él comentarios que denoten heroísmo o que te endiosen, intenta demostrarle o explicarle que las cosas no son así y que también cometes tus errores. Es importante que enseñes a tu hijo a que su valía personal es única e inimitable y que tiene que reforzar su “yo” interior por las cosas que consiga por sí mismo y no por las que consigan los demás. Si lo hace bien se convertirá en alguien seguro de sí mismo y podrá hacer frente a todas las situaciones que se le planteen. Si lo hace mal, siempre necesitará el refuerzo de terceros para solucionar sus problemas, y no siempre habrá un tercero de confianza.

Y cuando va siendo más mayor...
Las comparaciones entre personas siempre son negativas, al igual que idolatrar a alguien cuando somos más mayores. En las típicas pandillas de jóvenes, siempre hay un líder y otros que le siguen. El líder se encarga de demostrar su fortaleza y los demás le idolatran puesto que siempre se muestra superior. Cuando nuestro hijo sea más mayor tendrá que hacer frente a este tipo de situaciones y tendrá que enfrentarse con seguridad.

El fomento de la autoestima desde pequeño nos ayudará a que no se compare con otros y a que no se sienta inferior a nadie. Una función de los padres es ayudarle a que no encumbre a ningún miembro de su entorno a un pedestal de gloria. Todos tenemos nuestras virtudes y los niños van a idolatrar al que posee algo que él no tiene. Sin embargo se va a olvidar de pensar en las virtudes que sí tiene, las cuales le hacen igual de bueno que a la otra persona.



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Terra Mujer / Vicenta Sanz Herrero, psicóloga clínica

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