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Escuela de padres

Niños consentidos por los abuelos
Actualmente, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, los abuelos han asumido en muchos casos un rol que habían abandonado hace años y que retoman con fuerza con el cuidado de los nietos. Muchos son los abuelos que se encargan de los niños mientras que los papas están trabajando y puede suceder que el niño pase más tiempo con los abuelos que con los propios padres.
A pesar de que los padres dicten una normativa para la comida, juego..., de los niños, qué duda cabe que será complicado realizarlo al pie de la letra y que habrá muchas situaciones en las que sean los abuelos los que hagan lo que mejor consideren según su criterio.
Cuando los padres comparten el tiempo con sus hijos van a darse cuenta de una serie de aprendizajes y conductas adquiridas en el tiempo que pasan con los abuelos y que no comparten. El problema va a surgir cuando ambas partes tienen criterios diferentes sobre el cuidado de los niños.
Surgen diferencias sobre el cuidado de los niños Ahora estamos muy informados y hemos leído mucho sobre qué hacer cuando tienen una rabieta, cuando lloran o cuando no quieren comer y muchas de estas pautas intentamos ponerlas en práctica creyendo que así nuestro hijo será mejor o estará mejor educado.
Nuestros padres y abuelos no tenían tanta información y actuarán en cada momento según lo han hecho siempre, bajo su propio criterio, igual que hacían con nosotros. Todos hemos oído la típica frase “tal cosa siempre se ha hecho así y mira como os habéis criado vosotros”. Claro que nos criamos, pero tal vez el ideal de educación que hemos recibido no es el que queremos para nuestros propios hijos. Una cosa es lo que nos viene impuesto de pequeños y otra muy distinta lo que nosotros elegimos de mayores.
Estando así las cosas es normal encontrarnos con familias en conflicto debido a las diferencias existente sobre el cuidado de los niños. Sobre lo que se les debe dar y sobre lo que no.
Ya sabemos que los principales responsables de la educación de los niños son sus padres, pero no cabe duda que los abuelos han comenzado a cumplir un papel muy importante debido a las horas que pasan con ellos y, por lo tanto, es importante que todos los cuidadores sean también educadores y mantengan un mismo criterio de actuación ante determinadas cosas.
 | | La frase utilizada por muchos abuelos “que le enseñen sus padres, yo estoy para darle caprichos” tiene que tener un límite |
| Deben actuar igual los padres y los abuelos Si padres y abuelos actúan diferente ante el mismo acontecimiento, los niños se harán un lío y no sabrán qué está bien hecho y qué está mal hecho. Cuando los abuelos ríen un comportamiento que los padres castigan o al contrario, el niño no sabe a qué atenerse y actuará según le parezca, provocando así castigos cuando no los espera y premios cuando espera reprimendas.
La educación de un niño pequeño sienta las bases para formar a un adulto equilibrado y coherente, la actitud de sus mayores puede funcionar como modelos a seguir; pero cuando todo es tan variable ¿a quien seguirá el niño? Seguramente a nadie y hará lo que le plazca, con lo cual tendremos a un niño desobediente y rebelde.
La frase utilizada por muchos abuelos “que le enseñen sus padres, yo estoy para darle caprichos” tiene que tener un límite. Los padres tienen que imponer su punto de vista a sus mayores para que entre todos actúen de igual manera. Tendréis que dar las instrucciones precisas para cada comportamiento que se repita habitualmente y que consideréis conflictivo.

|  | Explicarles vuestra forma de hacer las cosas Es importante que organicéis una reunión familiar de vez en cuando para compartir opiniones sobre el comportamiento del niño cuando está con los abuelos, problemas que surgen y búsqueda de soluciones más adecuadas en cada caso.
Si vosotros conocéis la forma más adecuada y que funciona deberéis traspasársela a vuestros mayores para que también la utilicen. Siempre van a considerar al nieto como a un juguete y le darán muchos caprichos. Es función de los padres canalizarlo para que no se vuelva un problema a largo plazo. Poned los límites sobre regalos y otros caprichos diarios.
Por ejemplo: si el niño no quiere comerse la sopa, vosotros en casa no le ponéis otra cosa y se queda sin comer hasta la merienda. Esta conducta debe explicarse a la abuela, ya que seguramente le ofrecerá otras cosas ricas con tal de que coma. Esto es una trampa y lo que conseguirá es que el niño la manipule para salirse con la suya y comer solo lo que él quiere. Educadla para que no se deje llevar y enseñadla como lo hacéis vosotros.
 | | No crees conflictos innecesarios inmiscuyendo a terceras personas, si estás de acuerdo con tu pareja haced una piña común e insistid hasta que consigas lo que quieres |
| Busca alternativas Si a pesar de haberles explicado como deben hacerlo, siguen comportándose como lo han hecho siempre y hacen caso omiso de tus explicaciones, es el momento de utilizar tus habilidades de negociación.
Expón claramente lo que piensas de los caprichos y de que tengan al niño consentido, da tu punto de vista claramente y sin agresividad ni malos modos y explícales qué es lo que esperas de ellos y cuales son los problemas que está ocasionando los malos aprendizajes del niño.
No crees conflictos innecesarios inmiscuyendo a terceras personas, si estás de acuerdo con tu pareja haced una piña común e insistid hasta que consigas lo que quieres. Si son personas inflexibles y siguen actuando igual, es el momento de buscar una solución alternativa para el cuidado de los niños: buscad una chica que les recoja en el colegio, pedid reducción de jornada u otras opciones posibles.
Si no te lo puedes permitir, entonces tendrá que hacer esfuerzos por aceptar la situación y buscar alternativas que ayuden a paliar el efecto de los abuelos.
Puedes organizarte con el tiempo libre de tal manera que realices actividades y pases tiempo con tus niños, ellos saben que tú siempre vas a tener la última palabra sobre sus deseos y necesidades. Cuando aprenden contigo una conducta, y se la valoras adecuadamente, después repetirán esta conducta con los demás y no la cambiarán tan fácilmente.
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Enseña a tus hijos buenos comportamientos
La clave está en adelantarte a los posibles problemas e ir dando las pautas a seguir para solucionarlos reforzando cada comportamiento adecuado y castigando el inadecuado.
Si enseñas a tus hijos buenos comportamiento y formas para solucionar problemas cotidianos, los abuelos tendrán que pelear menos con ellos y así no caerán en errores a la hora de educarlos.
Es una situación difícil cuando no os ponéis de acuerdo, pero el consenso puede ser posible. Instruye a tus hijos para que sigan tus enseñanzas, hazles sentir que tienen valor para ti y que aprecias mucho sus esfuerzos por hacerlo bien.
También enséñales a saber diferenciar los roles que cada miembro de la familia desempeña y que aprendan que las cosas que enseñan los abuelos tienen que pasar siempre por el filtro de los padres para concluir si son buenas o no para ellos.
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| Terra Mujer / Vicenta Sanz Herrero. Psicóloga clínica |
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