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Parejas felices

Tres chicas enamoradas nos hablan de sus novios
Ellas no sufren por culpa de sus parejas ni odian a los hombres. Están enamoradas, felices y presumen de relación. Nos hemos tomado un largo café con Sara, Laura y Susana para preguntarles qué les enamora de chicos y cuál es la clave de que su relación funcione. Tres historias de amor de tres mujeres de bandera capaces de vivir sus relaciones con pasión y naturalidad.
 No todas, ni siquiera la mayoría de las relaciones son difíciles o acaban en fracaso. Lo que ocurre es que “vende” más hablar de problemas, y no sólo en los medios de comunicación, incluso en nuestros propios círculos de amistades y familiares. Solemos hablar mucho sobre nuestras penas en pareja y poco de las alegrías. Pero son muchos los hombres y mujeres que sí saben convivir, que no tienen problemas para comprometerse, que no son infieles, que saben comunicarse, que se divierten juntos y que, sobre todo, se aman.
Hemos hablado con tres mujeres enamoradas de sus parejas y felices en sus relaciones. Son guapas, simpáticas, trabajadoras y muy normales. Ninguna de ellas piensa que las relaciones sean fáciles, simplemente, luchan cada día por ellas y, sobre todo, las disfrutan. En una tarde de café, risas y confesiones, nos contaron su historia y nos contestaron a la pregunta que todas solemos hacernos cuando pensamos en las relaciones: ¡qué hay que hacer para qué funcione!
Tras escucharlas y compartir con ellas nuestras propias historias, volvimos a la redacción satisfechas y muy esperanzadas, con un pensamiento rondando nuestra cabeza: hombres y mujeres sí podemos entendernos, todo es cuestión de intentarlo, de entregarse a una relación y trabajar por ella, de no tener miedo a querer ni a ser queridas, de vivir el amor con pasión y espontaneidad. Como estas tres mujeres.

|  | Sara y Johnie: “Lo nuestro fue un intenso flechazo” Ella tiene veintinueve años y el veintiocho, y son una pareja que parece sacada de un anuncio de Dona Karan o Calvin Kleinl. Guapos, muy guapos, divertidos, con carácter y apasionados por la buena vida y, sobre todo, por sus amigos. Él es una empresario hecho a sí mismo con nombre propio dentro del mundo inmobiliario; ella, muy inquieta laboralmente, ha hecho casi de todo y actualmente trabaja en una conocida entidad bancaria. Sara nos cuenta su intensa historia de amor, que dura ya cuatro años. Viéndolos juntos, se nota que están hechos el uno para el otro.
“Nos conocimos en el verano de 2000. Yo salía de una relación tormentosa y decidí pasar el verano en Cádiz, en Caños de meca. Estaba con unas amigas en una fiesta, se nos hizo de día y entre el grupo que quedaba estaba él, con su camisa blanca, sus gafas de sol y un tatuaje en el cuello. ¡Era el hombre más guapo que jamás había visto! Nuestras miradas se cruzaron bajo las gafas de sol. Yo regresé a Madrid y una amiga común me habló de él: al parecer ¡se había enamorado de mí! Por supuesto, el sentimiento era mutuo. Yo pensé que iba a ser una tontería y nada más. Nos llamamos y quedamos para ir al cine, pero ese día no ocurrió nada. Volvimos a quedar, me llevó a cenar y ocurrió: nos besamos. ¡Dios, aún me acuerdo, fue el beso más profundo, morboso, tierno y sincero que me habían dado en mi vida. Era un hombre intenso, en todos los aspectos, tierno, humilde, y con una gran lucha interna...
¿Qué me enamoró de él? “Todo su ser; sus defectos, virtudes, su carácter, su calor... Todo, todo en él me llena, me encanta. Me encandilaron su increíble sonrisa y el brillo de sus ojos. Siempre he tenido claro que era el hombre de mi vida”.
¿Sus virtudes? “Su afán de superación, la dedicación a su familia, sus códigos, sus valores, su capacidad de luchar contra ese orgullo que le define.... su humildad. Respecto a mí, es un hombre increíblemente caballeroso y atento, me hace sentir la mujer más guapa y especial del mundo; después de cuatro años me sigue encantando arreglarme para él, salir con mi novio a cenar y que me lleve del brazo. Nunca hemos dejado de cuidar los pequeños detalles, esos que todo el mundo cita como imprescindibles para que una relación funcione y que ¡de verdad! son imprescindibles”.
¿La clave de que nuestra relación funcione? “Llevamos cuatro años juntos y aunque hemos tenido momentos de distanciamiento como todas las parejas, siempre hemos querido seguir adelante como pareja y hemos luchado mucho por nuestra relación. Creo que la clave de que estemos juntos es el amor y la admiración que nos tenemos; hemos sabido limar y rectificar ciertos aspectos y cosas que nos hubieran podido separar. Sin duda, el inmenso amor que nos tenemos nos ha hecho superar todas las tormentas producto del carácter fuerte y apasionado que los dos tenemos. Ambos tenemos muy claro que hay que sentarse a hablar cuando surge el más mínimo roce o problema. Pero también creo que es muy importante poderte divertir con tu pareja, poder salir juntos a cenar o a tomar una copa; a nosotros nos sigue encantando hacer cosas juntos”.
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| Laura y Pablo: “Hice lo que el corazón me pedía” Son una de las muchas parejas actuales en las que ella es mayor que él, aunque en este caso solamente cuatro años. Ella es toda una mujer de soberbios treinta años: guapa, independiente, resuelta y una de las mejores comerciales de una conocida marca de coches de lujo. A él, que ahora tiene veintiséis años y lucha por hacerse un hueco en el mundo de la restauración, le conoció cuando aún no trabajaba. “Muy pocos apostaban por nuestra relación, pero yo sabía que había mucho más detrás de aquel chico hermético, difícil y antirrelaciones, así que decidí hacer lo que el corazón me pedía y… ya llevamos tres años juntos”. Entre profundas caladas a su cigarro, Laura nos cuenta su historia.
“Conocí a mi novio por una amiga. Voy a ser sincera, cuando le vi me pareció que estaba ‘buenísimo’ y no creí que se fijara en mí, pero fue todo lo contrario: no paró de tontear conmigo durante toda la noche. A mí me pillo en un mal momento, con la autoestima bajísima, con lo cual me vino muy bien su atención porque andaba con el ánimo por los suelos por una relación anterior que había salido muy mal. Durante mucho tiempo -¡años¡ nos estuvimos viendo de vez en cuando y nos enrollábamos, pero no nos considerábamos novios; hasta que nos empezamos a ver con tanta frecuencia y a llevarnos tan bien que decidí ir a por todas con él. Como he dicho antes, mis amigas no confiaban mucho en nuestra relación, pero yo tenía claro que él era especial y que me hacía sentir muchas cosas, aunque no era una persona fácil porque le costaba muchísimo hablar de sus sentimientos. Yo me tiré a la piscina con todas las consecuencias. En contra de lo que solemos hacer las mujeres, decidí tomar la iniciativa y mostrarme como era y lo que sentía sin tapujos. Y me salió bien. Creo que la seguridad en mí misma que tuve le impresionó y le convenció; sabía que igual que luchaba por él, le dejaría sin pensármelo si no me correspondía. A lo tonto llevamos jugando a ser amantes siete años, pero como novios oficiales (lo que la sociedad entiende por ello), casi dos”.
¿Qué me enamoró de él? “Aún no sé bien qué me enamoro de él, porque la cosa fue muy lenta al principio. Todo era un reto: ¡cómo iba yo a cambiar al mayor soltero convencido de este planeta¡ Pero poco a poco lo fui consiguiendo; mejor dicho, fue cambiando él porque quería hacerlo. Yo creo que por primera vez conoció a una chica que merecía la pena (tengo abuela pero como si no la tuviera, jajaja). Y casi sin darnos cuenta nos fuimos enamorando”.
¿Sus virtudes como pareja? “Cuánto se preocupa por mí y lo importante que sé que soy en su vida, nada está por delante de mí. Jamás me ha dado de lado por salir con sus amigos, todo lo contrario, a veces me tengo que escapar para poder quedar yo con las mías. De él me enamoran su cara de niño, su timidez y sus valores; también lo bien que me lo paso con él, no necesitamos a nadie para pasárnoslo bien. Además, mi novio es muy buena gente”.
¿La clave de que lo nuestro funcione? “Creo que nuestras virtudes como pareja son, sobre todo, la confianza y la amistad que nos une. Siempre he creído que hay que ser antes amigos que novios, y que tu novio no te debe estorbar en ningún momento. Yo me siento con él como con la mejor de mis amigas: tan pronto puedo hacer el tonto con él como contarle el peor de mis problemas. La confianza también es un pilar clave. Creo más en este tipo de cosas que en las pautas de comportamiento típicas de un noviazgo. No creo en tópicos, creo que cualquier pareja puede funcionar si hay amor, atracción y mucho humor.

|  | Susana y David: “Le hice reír y se quedó” Ella es una cordobesa guapa, simpatiquísima y súper abierta. Y Susana nos cuenta que él es igual, que tiene millones de amigos y es el chico más abierto y simpático que ha conocido. Ella tiene sólo veintidós añitos, es fisioterapeuta, lleva sólo unos meses ejerciendo pero ya la conoce toda la clientela del centro donde trabaja. Él está terminando empresariales pero es un deportista nato: compite en trial y escribe para varias revista deportiva especializada en motos. Como puede deducirse, simpatía + simpatía = la pareja perfecta.
“Nos conocimos un jueves -¡todavía me acuerdo del día¡- por la noche en un pub donde nunca habíamos ido mis amigas y yo; él tampoco había ido nunca, así que fue una afortunada casualidad. Allí fue donde le vi por primera vez y reconozco que me ‘tiré’ mirándole todo el tiempo. Pero cuál fue mi sorpresa cuando le vi hablando con una de mis amigas… Pensé ¡qué lástima¡ y la verdad es que pasé y seguí bailando. Ese día no pasó nada con mi amiga pero al día siguiente volvieron a quedar en una discoteca para presentarnos a sus amigos. Ella pasaba de él y entonces se acercó a mí para decirme que se iba porque no estaba a gusto, a lo cual le dije dos o tres tonterías de las mías, se rió y decidió quedarse más tiempo hablando conmigo… ¡cuatro horas¡ Cuatro horas maravillosas en las que nos descubrimos, en las que nos dimos cuenta de que éramos muy parecidos y en las que, por supuesto, surgió el flechazo”.
¿Qué me enamoró de él? “A primera vista, su increíble sonrisa. Es una persona que sonríe constantemente. Después, su forma de tratar a sus amigos, a su familia y a la gente, con un enorme cariño y espontaneidad. Ver que todo el mundo le quería me hizo pensar que era alguien especial y que merecía la pena”.
¿Qué es lo que más me gusta de él? “Sé que sonará a tópico pero, sin duda, su forma de ser. Lo que más destacaría de él es su paciencia y su afán por cuidarme y porque siempre esté bien. Para rematar el conjunto de virtudes que me enamoran de él, está su implacable sonrisa, que te transmite que todo está bien y que puede transformar un día malo en un día mejor. Pero su mayor virtud es ser muy buena persona”.
¿Qué hace que nuestra relación funcione? “Creo que si en un relación no hay confianza se convierte en un “machaque” psicológico para ambos. ¿Por qué sufrir por una tontería como los celos si sabes y estás segura de que esa persona te quiere? Nuestra relación se basa en la plena confianza mutua. No niego que en alguna ocasión haya tenido celos, pero siempre sanos y sin enfados. También es importante verse con frecuencia, y si no puede ser por algún motivo, hay que mantener el contacto y recordarle a la otra persona lo mucho que la quieres y que la echas de menos aunque sea a través de un sms. Eso es lo que nosotros hacemos y nos gusta, aunque también es verdad que no tiene por qué funcionar con todo el mundo. Por otra parte, también es muy importante que tu pareja respete tu parcela de independencia; a mí me encanta estar con él pero también necesito salir con mis amigas y estar con mi gente; no me parece bueno estar las 24 horas del día pegado a tu pareja”.
| Terra Mujer / Amalia Panea. Sport Managers |
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