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Chica hetero busca chico gay

Para compartir piso, tener hijos o algo más
La sociedad está cambiando y con ella la forma de entender la familia. Matrimonios convencionales, uniones homosexuales, parejas de hecho y, por qué no, amigos que deciden construir un proyecto de futuro fuera de toda implicación sexual. Los sociólogos afirman que la creciente diversificación y complejidad de las formas de convivencia han acuñado el concepto de ‘familias’. El modelo tradicional ha dado paso a otras estructuras sociales que se abren camino con firmeza: bodas homosexuales, hogares uniparentales, parejas de hecho o matrimonios por conveniencia.
Entre este último grupo se encuentran las parejas hetero-gays. Hombres y mujeres con mente abierta que deciden unir sus vidas, independientemente de su orientación sexual. ¿Por qué?
Chica hetero busca gay para… Muchos son los motivos que pueden llevar a dos personas a unirse: el amor, la tradición y, por qué no, el interés. Pero, ¿qué busca una chica hetero en un hombre gay?
Beneficios legales y fiscales Antiguamente se regulaban los vínculos conyugales para dar estabilidad jurídica y económica a los hogares y proteger a los hijos. Pero esta idea de familia ha quedado obsoleta y bendecir la unión sexual de dos personas (una definición alternativa del matrimonio), con beneficios económicos y legales, puede resultar algo absurdo.
Aunque con la aprobación de los matrimonios homosexuales, los derechos adquiridos entre parejas del mismo sexo y los heterosexuales son los mismos, ¿qué pasa con ese colectivo de solteras por vocación que no quieren comprometerse, pero sí quieren gozar de estos beneficios? Pues que se casan por conveniencia.
Y para evitar tensiones sexuales que puedan llevar a una separación, incluso en relaciones ficticias, nada mejor que elegir como marido platónico al amigo gay.
Ventajas que se adquieren con el matrimonio Aunque existen dos fórmulas para unirse a una persona, inscribiéndose en el registro de parejas de hecho o pasando por la vicaría (o, en su defecto, el juzgado), sólo el matrimonio otorga una serie de beneficios restringidos al resto de tipos de uniones (derechos y deberes de los esposos, régimen económico, vivienda familiar y cargas del matrimonio, pensión de viudedad, seguridad social, derechos sucesorios, adopción). Algunos ejemplos…
Fiscalidad: al estar casada, se tiene la opción de hacer la declaración del IRPF de forma conjunta o individual, además también pueden gozar de ciertas rebajas o exenciones fiscales.
Subvenciones y ayudas: el acceso a determinadas subvenciones, viviendas públicas, concesión de ayudas y becas es más viable dentro del matrimonio, aunque en algunas comunidades este derecho también está contemplado para las parejas de hecho.
Pensiones: las personas casadas pueden aumentar el mínimo por cobrar si tienen un cónyuge a su cargo.
Así que mientras los tribunales no apliquen esta igualdad a las familias uniparentales, seguirán existiendo matrimonios hetero-gays (con eso de que es imposible los conflictos sexuales) que disfruten de estos beneficios sin renunciar a su libertad.
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| Tener un hijo Hoy por hoy muchas son las mujeres que no necesitan compartir su vida con nadie para sentirse realizadas. Son solteras, independientes y felices. Pero esto no significa que deban renunciar a su privilegio natural de ser madres.
¿Casarse sin estar enamorada por el simple hecho de tener un niño? Hay otra opción: elegir como padre a un amigo gay. No es nada extraño. Actualmente existen muchas maneras de vivir la vida y las grandes urbes, sobre todo en los conocidos como barrios gays de las grandes ciudades (Chueca en Madrid o la zona Gayeixample en Barcelona), concentran a muchas familias ‘atípicas’, donde heteros y gays comparten casa, amigos y, por qué no, la custodia de los hijos de una forma natural.
No se trata de una idea loca ni un capricho snob, es una manera de que la madre le pueda ofrecer a su hijo la figura paterna sin tener que mantener una relación de tipo afectiva con él.
La inseminación artificial es el método más habitual empleado por este tipo de parejas, puesto que es difícil que un gay se sienta atraído sexualmente por una mujer. El problema se encuentra en que la seguridad social sólo admite casos de parejas heterosexuales con problemas que impidan la fecundación, no contemplando el caso de aquellos que deseen quedarse 'embarazados' sin mantener ningún tipo de contacto sexual. ¿La solución? Acudir a una clínica privada.
Otra opción sería la adopción, un proceso mucho más sencillo de llevar a cabo cuando se oculta la condición homosexual de uno de los miembros y cuando ambos han contraído matrimonio. Los adoptantes no han de tener características especiales, simplemente se les exige no poseer antecedentes de abusos a menores, o conocidas actividades criminales de insalubridad o de naturaleza pornográfica. Y, aunque los homosexuales no se encuadran en ninguno de estos casos, muchos son los países donde no permiten la adopción a este colectivo. Además, si un miembro de la pareja inicia los trámites de adopción en solitario, el hijo sólo podrá serlo de él, que es el que tiene la custodia legal. El otro miembro será una persona completamente ajena al menor.
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Direcciones útiles Clínicas de reproducción asistida. Quirón (943437103); Instituto de Reproducción CEFER (932546070); IVI (96 317 36 10).
Información sobre adopción. InterAdop (902 26 25 24); Federació D'associacions per a L'adopció (93 4883445); los Servicios de Menores de las Comunidades Autónomas y de la Dirección General del Menor y la Familia del Ministerio de Asuntos Sociales.
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Compartir piso y afectividad Hartas del desorden continuado, de las juergas nocturnas, del fútbol y de la cerveza, o de esos subidones de hormonas que hacen inviable el caminar en camisón por la casa, muchas mujeres buscan compartir piso con sus amigos gays por eso de que son, generalmente, más organizados, limpios y comprensivos que sus homónimos heteros, amén de que la tensión sexual se convierte en un campo estéril dentro de la convivencia.
Pero esto son tópicos. Compartir el espacio con alguien es complicado sea quien sea la parte contraria: familia, pareja o amigos. Cuando una decide irse a vivir con un amigo pueden pasar dos cosas: se refuerzan esos lazos o se pierden para siempre.
Para que la segunda opción sea totalmente inviable, hay que establecer unas normas para conseguir una convivencia saludable y duradera. Turnos de limpieza, de compra y cocina; pactos sobre la programación que se verá en la tele o el volumen de la música; o cómo y cuándo utilizar los espacios comunes solos o en compañía; siempre funcionan, independientemente de la orientación sexual del compañero.
Aunque la convivencia entre una pareja hetero/gay tipo tiene ciertas ventajas.
 | | Muchas veces este tipo de uniones se dan para que él mantenga las apariencias y ella pueda gozar de beneficicios fiscales y estabilidad emocional |
| Mantener las apariencias Aunque a día de hoy la homosexualidad está socialmente aceptada en nuestro país, muchos son los que aún se encuentran presionados en su entorno familiar o laboral y deciden mantener una doble vida contrayendo matrimonio con una mujer en un intento de mantener las apariencias. Y es que España no sólo es Madrid o Barcelona, en las zona rurales aún se mantiene cierta animadversión hacia este colectivo.
Este tipo de matrimonios heterogéneos suelen acabar en fracaso cuando la condición de homosexual se oculta a la pareja, ya que la presión de mantener una doble vida conlleva graves problemas psicológicos.
Sin embargo, cuando este contrato contractual se realiza bajo el consentimiento de ambas partes, es decir, la mujer no tiene ningún problema en firmar unos papeles que le unan legalmente a su amigo gay de ‘por vida’, suele funcionar. En este caso la convivencia se desarrolla con total normalidad y sin ningún tipo de trauma por parte de ninguno de los implicados.
Pero, ¿qué lleva a una mujer a aceptar esta forma de matrimonio? Además de beneficios fiscales, compartir casa y gastos, o incluso tener un padre para su bebé, encuentran protección, cariño y apoyo de forma altruista, manteniendo su libertad sexual. Mientras, él consigue legitimar moralmente su situación.
| Por ejemplo, en la época dorada de la meca del cine, Rock Hudson contrajo 'montaje-matrimonio' en 1955 con Phyllis Gates, para potenciar su faceta varonil |
|  | ¿Montaje, interés o amor? Famosos bajo sospecha Los personajes públicos se encuentran continuamente en el punto de mira de los objetivos indiscretos de los paparazzi y las especulaciones sobre su vida sexual siguen siendo el tema más jugoso para la prensa rosa. Esta práctica rumorológica ha hecho llevar a muchos hombres con orientaciones homosexuales culminar su 'happy ending' con una boda… heterosexual.
Nuestro puritanismo heredado aún hace muy difícil a cantantes, actores, políticos o deportistas abrir las puertas de su dormitorio sin ningún tipo de recelo. Y, en muchos casos, una boda ficticia supone para ellos vender más discos, hacer más películas o llegar a altos cargos políticos. Porque, ¿la sociedad está preparada a ver caminar por la alfombra roja de Hollywood a mitos eróticos con sus parejas del mismo sexo?, ¿o presidentes de grandes países acudir a actos oficiales con sus novios agarrados del brazo, en lugar de a sus 'girlfriends' postizas?
Muchos son los que han estado bajo la sospecha de homosexualidad. Algunos se casaron con amigas que les hicieron un favor o mujeres elegidas bajo intercambio mercantil o comercial, para enmascarar su condición gay. Los que no aguantaron, después del divorcio, salieron a la palestra como abanderados del movimiento gay. Otros siguen abogando por su heterosexualidad, real o no, proclamando a los cuatro vientos sus romances.
Por ejemplo, en la época dorada de la meca del cine, Rock Hudson contrajo 'montaje-matrimonio' en 1955 con Phyllis Gates, para potenciar su faceta varonil. Tres años después se divorciaría, pero no se atrevería a hacer su homosexualidad vox populi hasta que no contrajo el SIDA. Salir del armario fue su bastión de lucha contra la causa.
A otros, productores o managers deciden potenciar su faceta varonil a cambio de una prometedora carrera. Éste es el caso, por ejemplo, de George Michael, la masculinidad personificada que, tras ser arrestado por la policía en Beverly Hills en el año 1998 acusado de conducta inapropiada, se vio obligado a manifestar su homosexualidad en televisión.
Luego se encuentran los que, a pesar de estar viviendo constantemente bajo el fantasma de la homosexualidad, niegan hasta la saciedad esta condición y no tienen ningún reparo en lucir a sus parejas allá por donde van. Así, por ejemplo, Tom Cruise no sólo ha paseado su amor con Katie Holmes por medio mundo, sino que recientemente ha anunciado su próxima paternidad biológica con la actriz. ¿Conseguirá así acallar de una vez por todas estos rumores?
En nuestro país también se han dado casos de parejas ciertamente sorprendentes. Por ejemplo, el bailaor Rafael Amargo fue portada de la revista Zero, pero en septiembre de 2003 se casaba en Ibiza con Yolanda, una bailarina de su compañía con la que tiene un hijo llamado León. Él justifica sus actitudes diciendo que convertirse en icono gay es una manera de llenar teatros, pero por otro lado no tiene ningún pudor en declarar que le encanta seducir a los hombres, un reto mucho más difícil de conseguir que en el caso de las mujeres. Una forma de jugar a la ambigüedad altamente rentable.
| Terra Mujer / Miriam Montero, Sport Managers |
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