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Escuela de padres


La sexualidad en los niños


La sexualidad aparece en el ser humano prácticamente desde el nacimiento. El contacto físico y las caricias que el bebé experimenta con su madre son uno de sus primeros acercamientos a su sexualidad.


Este estímulo placentero será reforzado cada día y el niño buscará la manera de darse placer dentro de sus posibilidades. El niño va a experimentar sensaciones placenteras en muchas situaciones siendo bebé y a medida que crece será él el encargado de proporcionárselas.

Desde los 2 años hasta los 5 aproximadamente
Ya desde los 2 años los niños comienzan a explorar su cuerpo y encuentran orificios que les resultan apasionantes. La masturbación infantil se da desde muy temprana edad y es algo natural en los niños. Tengamos en cuenta que su necesidad de exploración y de conocimiento de su propio cuerpo le va a hacer realizar determinadas conductas que para los mayores pueden resultar embarazosas.

Para el niño una masturbación no tiene el componente sexual que para un adulto, por ello no deberíamos verlo con los mismos ojos. Cada vez que el niño se encuentre ansioso o intranquilo o se sienta solo, va a acudir a sus zonas erógenas en busca de tranquilidad y de placer.


Normalmente esta necesidad de explorar va a terminar entre los 3 y 5 años, ya que el mundo exterior les va a proporcionar elementos más que suficientes de estimulación y placer, además habrá concluido su etapa de identificación y ubicación en el mundo. El niño ya sabe quien es y cual es su lugar en él, ya se conoce perfectamente y su yo es algo aburrido, comenzará a explorar cosas nuevas que le vinculen al mundo exterior y la masturbación pasará a un segundo plano hasta llegar a la adolescencia, donde ya tendrá un carácter mucho más sexual.

Debemos tener en cuenta que la sexualidad infantil empieza a educarse desde edades muy tempranas y el papel de los padres es fundamental. Simplemente la actitud que se tenga hacia estas cosas irán forjando en el niño su particular percepción hacia la sexualidad. Los padres van a servir de modelo con sus actitudes en casa. No es necesario que hablen del tema, manteniéndose pasivos están educando también. Cuando un niño sabe que en su casa nunca se habla de eso, que la televisión cambia de canal, cuando aparece algo relacionado o que se regaña a su hermana mayor porque va con chicos... el niño va creándose una idea de algo prohibido o algo malo.

No hay que fomentar actividades por separado entre niños y niñas
Además en algunas casas puede ocurrir que los niños estén separados de las niñas para muchas cosas o que no se dejen ver cuando se bañan, etc. Estas actitudes fomentadas por los padres desde pequeños crean en sus hijos una represión aprendida hacia su propia sexualidad.

Todavía existen muchas familias conservadoras que reprimen el sexo y lo viven como algo sucio y feo
Tu hijo te va a hacer preguntas
También ocurre que cuando el niño hace alguna pregunta al respecto al ver una película o plantea sus dudas inocentes al respecto, los adultos reaccionen con malestar, agresividad, criticándole y tachándole de cochino, mal educado, etc. El niño aprenderá a reprimir sus dudas y se mantendrá así hasta muy entrada la pubertad en la que se informará en colegios y con amigos.

Por suerte esto cada vez ocurre menos y la sociedad va evolucionando, pero todavía existen muchas familias conservadoras que reprimen el sexo y lo viven como algo sucio y feo. El niño va a experimentar igualmente, solo que lo hará a escondidas y con miedo, algo muy perjudicial para su desarrollo.


Los niños son iguales que las niñas en cuanto a la sexualidad
También ha venido ocurriendo hasta hace poco y aun persiste en muchas familias el hecho de aleccionar a los chicos varones para la sexualidad y mantener a las chicas al margen de su sexualidad.

Al chico se le anima para que se estrene y a la chica se la recrimina y presiona para lo contrario. Esto es una forma de perder igualdades entre hombres y mujeres, la educación distinta de los sexos respecto a la sexualidad, generará niños, sumisos y pasivos y muy poco preparados para arriesgar y asumir la solución de posibles problemas relacionados con su vida sexual en un futuro.

La mejor actitud para una buena educación es la información y la normalización. El padre que vive su sexualidad como algo natural y agradable, será capaz de transmitir a sus hijos lo placentero y positivo que puede resultar sus contactos genitales.

Algún día puedes descubrirle...
Cuando descubras a tu hijo tocándose, no se te ocurra recriminarle ni castigarle, ten en cuenta que él solo busca un poco de placer y gusto, algo que poco tienen que ver con el sexo adulto.

Tendrás que comportarte como si fuera una conducta normal como comer o respirar. Él lo tiene que vivir así para que no se sienta cohibido ante sus impulsos. El trabajo de los padres será explicar para qué sirve y como funciona, entender las emociones del hijo y aleccionar para que el niño aprenda a hacerlo en la intimidad al igual que otras cosas. El niño tiene que saber que no es malo que lo haga, pero que no puede hacerlo delante de otras personas o en sitios públicos, es una cosa de él y la tiene que hacer cuando esté solo.

Qué hacer en situaciones embarazosas
Si en algún momento consideras que la situación es embarazosa y que el niño no controla, intenta distraerlo con cualquier otra cosa que le pueda entretener o estimular, así dejará de hacerlo, esto te puede ocurrir en casa de familiares de visita o en lugares públicos, tendrás que orientar a tu hijo hacia cualquier otra actividad. Ten en cuenta que él lo considera algo normal, como meterse el dedo en la boca o en la nariz, con lo cual no se reprimirá, sobre todo si aún es muy pequeño. Intenta ir instruyéndole para que lo haga en su cuarto cuando esté solo. Normalmente estas conductas pasan en unos meses y el niño no volverá a ponerte en un aprieto. Es importante que entiendas que darle mucha importancia al tema o estar pendiente del niño todo el tiempo para castigarle solo puede ayudar a que la conducta perdure como modo de llamar la atención de los mayores.

Entonces estarás en un problema algo más complicado. Si consideras que tu hijo sigue masturbándose en público o que dice palabras groseras delante de gente desconocida para que se rían o que tiene algún tipo de infección o malestar en los genitales porque no para de tocarse o que los tocamientos son continuos, no esperes y consulta a un pediatra o terapeuta infantil, seguramente sea el momento de poner en práctica algún ejercicio para castigar al niño por no cumplir con las normas que tu le has explicado.

Tendrás que establecer una pauta de refuerzos y castigos para que se genere un reaprendizaje y el niño deje de lado las conductas llamativas y entienda que recibirá atención por otras vías y no por esas.



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Terra Mujer / Vicenta Sanz Herrero, psicóloga clínica

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