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Cambios en tu pecho

En la mayoría de los casos, la primera percepción que tiene una mujer de la posibilidad de estar embarazada es una ligera modificación en sus senos, ya sea una sensibilidad especial, una leve hinchazón o un pequeño dolor.  Es lo más natural que así sea. La función de los senos es amamantar a un recién nacido y desde los primeros instantes de la gestación se preparan para esa función. Podemos decir que el seno de la mujer no está plenamente maduro hasta que no ha sufrido las transformaciones necesarias para la lactancia.
Hormonas en pie de guerra
Las hormonas empiezan circular por el cuerpo de la mujer desde los primeros momentos del embarazo y muchas de ellas tienen una incidencia especial en la metamorfosis de los senos. La progesterona incide en el crecimiento de las glándulas mamarias y los estrógenos en el desarrollo de los conductos de la leche. La prolactina, la oxitocina, la hormona lactógena placental y la hormona luteinizante participan en los procesos de formación de la leche materna y en todos los cambios de tamaño y alteraciones que sufren los senos.
Todo cambia
Los primeros cambios que aprecia la embarazada se refieren al incremento del tamaño de sus senos. La grasa se acumula en los senos por el desarrollo de las glándulas mamarias que, en si mismas, también experimentan un crecimiento muy notable. El incremento es importante y es muy posible que en los dos primeros meses de gestación se haya aumentado una talla de contorno de pecho. Ese crecimiento se incrementará paulatinamente hasta el final del primer trimestre, tanto en tamaño como en peso de los senos.
El estiramiento de la piel provocada por el crecimiento genera cosquilleos, picazones y deformaciones de la superficie de la piel en forma de estrías. Muchas mujeres embarazadas sienten una especial sensibilidad en la zona lateral baja de sus senos.
La sangre fluye en mayor cantidad hacia los senos en este periodo y todo un conjunto de venas que hasta ese momento eran imperceptible se hacen muy visibles.
Los pezones se vuelven más oscuros y prominentes y la areola, que es la piel que los rodea, se vuelve también más oscura y de mayor tamaño. Suele segregar una sustancia oleaginosa que sirve para lubrica el pezón y evitar sequedades y grietas.
Es muy normal que a lo largo de todo el embarazo se produzcan secreciones naturales de leche, que en realidad es el calostro, el primer alimento del bebé y con el que recibirá importantes aportes de nutrientes y sustancias inmunológicas esenciales para su desarrollo futuro. Es algo normal que no debe preocupar.
 | | Todos los días hay que dedicar un tiempo al cuidado de los senos, aplicando cremas hidratantes y suaves masajes para mantener elástica la piel |
| Cuidados esenciales Desde el primer momento del embarazo hay que prestar un especial cuidado a los senos. Hay que tener en cuenta que algunas de las molestias que se sufren en esta zona pueden ser irreversibles si no se toman precauciones. Nos referimos esencialmente a las estrías, generadas por el estiramiento exagerado de la piel de esta zona tan sensible y que pueden quedarse para siempre. La clave para evitarlo es la hidratación. Todos los días hay que dedicar un tiempo al cuidado de los senos, aplicando cremas hidratantes y suaves masajes para mantener elástica la piel.
En la higiene personal hay que evitar todo tipo de jabones y otros productos cosméticos que pueden provocar sequedad de la areola y los pezones y propiciar agrietamientos dolorosos.
Las molestias que generan el incremento de tamaño y peso de los senos se pueden combatir con el uso de un buen sujetador especialmente diseñado para la ocasión. Hay abundantes modelos en el mercado para todo tipo de demandas. Por la noche es conveniente el uso el sujetador y también hay modelos especiales para esta ocasión. En general, el seno durante el embarazo debe estar lo más firme posible. Para las secreciones espontáneas existen almohadillas protectoras de fácil uso.
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Las transformaciones en el seno durante el embarazo se producen en todas las mujeres gestantes. Unas perciben los cambios de forma más acusada que otras, pero, en situaciones de normalidad, siempre hay cambios. Puede darse el caso, sin embargo, de que la mujer embarazada no perciba ningún tipo de cambio en sus senos durante el embarazo. Esta cuestión debe ser consultada con el ginecólogo desde el primer momento para tomar las medidas necesarias.
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| Terra Mujer / Dra. García Rubio, instituto de Ginecología EGR |
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