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Contra la Violencia de Género


Cómo reaccionar cuando el agresor es tu hijo


Cuando en una familia aparece el tema del maltrato siempre nos fijamos en las dos figuras principales y en los niños en el caso que los haya. Maltratador y victima son el centro de todas las miradas.


Sumario
· Contra la Violencia de Género

· Radiografía de la Violencia de Género
  - Cómo actuar
  - Tipos de maltrato
  - Maltratador y víctima
  » Tu hijo es el agresor
  - Hijos
  - Dónde acudir
· Marco legal y cifras

· Además...

· Opinión

















Pero no debemos perder de vista que detrás de un maltratador hay una familia completa, con padres, hermanos, cuñados… que están sufriendo la presión por esta situación. Aunque no son directamente afectados por la agresión, emocionalmente se ven implicados en un problema de difícil solución. La madurez del agresor hace que muchos miembros de la familia se laven las manos y no se inmiscuyan, pero detrás de todo esto pueden surgir otros sentimientos de culpa, de responsabilidad o de miedo a las consecuencias que tendrás que analizar y canalizar de alguna manera.

Dónde crece un agresor
Para que surja un agresor en una familia, se deben dar algunos condicionantes. Las características de las familias en las que crece un agresor podrían ser infinitas, ya sabemos que puede aparecer en cualquier círculo social con lo cual los antecedentes podrían ser miles. A continuación detallamos alguno de ellos:

Familias muy rígidas, con muchas normas, en las que no se deja libertad al individuo.
Por el contrario, familias muy permisivas, en las que todo vale y no hay límites.
Falta de expresión de sentimientos, se vive bajo una ilusión de felicidad que no existe.
Dificultades en la comunicación y poca empatía con los problemas ajenos.
Padres muy ocupados y con poca dedicación al cuidado de los hijos. No existe una coherencia en la educación ya que los niños aprenden de padres, abuelos, tíos y cualquier cuidador externo.
Patrones de conducta insanos: problemas de alcoholismo, desempleo, depresión. Padre dictador y madre sumisa, etc.
Agresiones verbales o físicas vividas desde la infancia por algún miembro de la familia.



No todos estamos preparados para enfrentarnos a esta situación y si nuestro aprendizaje ha estado formado por dificultades en la comunicación con los nuestros y por rigidez y por la no expresión de sentimientos. ¿Cómo podemos esperar que nuestra familia reaccione positivamente ante un problema de este tipo?

El primer impulso de los padres puede ser el sentirse culpables por no haber sabido educar mejor a su hijo. Está claro que hay una parte de responsabilidad que pertenece a la educación recibida, pero también está claro que cada uno desde la madurez, va a elegir un patrón de conducta concreto que le define como persona individual, y que poco tiene que ver con lo que aprendimos de pequeño. Es una elección personal ¿por qué hijos de maltratadotes eligen ser sociables y pacíficos y no utilizar la agresión y otros si la eligen? ¿Cuál es el mecanismo que los diferencia a los dos? Ambos son maduros para elegir cual va a ser su respuesta ante los conflictos. Uno elige la comunicación y la solución de problemas y otro elige la agresividad. Esta elección se hace desde la madurez y los padres y familiares tienen poco que ver.

Podemos tener un aprendizaje previo, pero nosotros elegiremos si cambiarlo y adaptarlo a nuestra visión de la vida o si nos refugiamos en este aprendizaje y no evolucionamos “como yo lo aprendí así, así lo hago ahora”. Esta frase es irracional y sólo sirve de excusa: si aprendí algo mal, yo soy el responsable de reaprenderlo de manera sana. Así es que fuera la responsabilidad y culpa de los padres. En esta situación sólo sirve para paralizaros y estar indefensos ante el problema que tenéis.

Cuál es la función de los padres
Asumid que tenéis y debéis hacer algo para ayudar a vuestro hijo y a su familia y comenzar paso a paso a realizar lo que esté en vuestra mano.

Es importante que habléis con el agresor haciéndole saber que desaprobáis su comportamiento y que estáis al tanto del problema que tiene. Él debe saber que no aceptáis su comportamiento y que no le vais a excusar ni a justificar bajo ningún concepto.

También es importante hacerle saber que sois su familia y que estáis ahí para ayudar en lo que necesite. Estaréis dispuestos a buscar ayuda externa si fuese necesario, a informarle sobre programas de ayuda y a acompañarle en su primera visita.

Dejad clara vuestra postura, a pesar de que desaprobáis su comportamiento, no le enjuiciéis ni le ataquéis porque sólo conseguiréis que se ponga a la defensiva y ya sabéis que se desahogará en casa con su mujer ya que para él es el foco de todos sus problemas. Vuestro objetivo es que se responsabilice de su problema y que busque solución, tiene que saber que os ponéis en su lugar y que entendéis cual es la problemática que está sufriendo (desempleo, problemas familiares, depresión, etc) pero que los problemas se solucionan de otra manera. La ansiedad y la rabia deben canalizarse por otras vías, ya sea a través del deporte o de la relajación o de actividades de ocio y tiempo libre, a las cuales podéis acompañarle.

Ayudad a su mujer en todo lo que podáis y mostraros a favor de acompañarla igualmente a buscar ayuda.

Cuando detectéis algún cambio para mejor, cuando sepáis que en una semana o en dos días no ha habido maltrato, cuando sepáis que hizo un regalo a su mujer o que la trató bien, entonces es el momento de reforzarle con alabanzas y premios. Solemos tener la tendencia a desaprobar el mal comportamiento y después no nos acordamos de premiar el bueno. No se trata de hacer una fiesta, pero sí de hacerle saber que estamos informados de sus cambios y de que los valoramos y nos sentimos orgullosos por su esfuerzo. Una conducta que es premiada, tiene más posibilidades de que se mantenga en el tiempo que una que es castigada.

Otra actitud que debéis mantener es ante las discusiones y peleas. Cuando el agresor saca su ira, no debéis poneros en medio ni involucraros. No intentéis convencerle de que lo está haciendo mal. En ese momento no os escuchará y sólo servirá para calentarle aún más. Su problema es con el control de los impulsos, ante el impulso de agredir y sacar su rabia, no se controla. Vosotros no podréis controlarle, es él el único responsable. Si respondéis con agresividad, estáis reforzando su comportamiento y conseguiréis lo contrario de lo que pretendéis.

Desde la familia es importante hacer de modelos a seguir con una actitud comunicativa y conciliadora, dando solución a los problemas de manera civilizada y consensuada. Si servís de modelo es más fácil que el otro se dé cuenta de sus errores.



Terra Mujer / Vicenta Sanz Herrero, Psicóloga clínica

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