Cuál es la función de los padres
Asumid que tenéis y debéis hacer algo para ayudar a vuestro hijo y a su familia y comenzar paso a paso a realizar lo que esté en vuestra mano.
Es importante que habléis con el agresor haciéndole saber que desaprobáis su comportamiento y que estáis al tanto del problema que tiene. Él debe saber que no aceptáis su comportamiento y que no le vais a excusar ni a justificar bajo ningún concepto.
También es importante hacerle saber que sois su familia y que estáis ahí para ayudar en lo que necesite. Estaréis dispuestos a buscar ayuda externa si fuese necesario, a informarle sobre programas de ayuda y a acompañarle en su primera visita.
Dejad clara vuestra postura, a pesar de que desaprobáis su comportamiento, no le enjuiciéis ni le ataquéis porque sólo conseguiréis que se ponga a la defensiva y ya sabéis que se desahogará en casa con su mujer ya que para él es el foco de todos sus problemas. Vuestro objetivo es que se responsabilice de su problema y que busque solución, tiene que saber que os ponéis en su lugar y que entendéis cual es la problemática que está sufriendo (desempleo, problemas familiares, depresión, etc) pero que los problemas se solucionan de otra manera. La ansiedad y la rabia deben canalizarse por otras vías, ya sea a través del deporte o de la relajación o de actividades de ocio y tiempo libre, a las cuales podéis acompañarle.
Ayudad a su mujer en todo lo que podáis y mostraros a favor de acompañarla igualmente a buscar ayuda.
Cuando detectéis algún cambio para mejor, cuando sepáis que en una semana o en dos días no ha habido maltrato, cuando sepáis que hizo un regalo a su mujer o que la trató bien, entonces es el momento de reforzarle con alabanzas y premios. Solemos tener la tendencia a desaprobar el mal comportamiento y después no nos acordamos de premiar el bueno. No se trata de hacer una fiesta, pero sí de hacerle saber que estamos informados de sus cambios y de que los valoramos y nos sentimos orgullosos por su esfuerzo. Una conducta que es premiada, tiene más posibilidades de que se mantenga en el tiempo que una que es castigada.
Otra actitud que debéis mantener es ante las discusiones y peleas. Cuando el agresor saca su ira, no debéis poneros en medio ni involucraros. No intentéis convencerle de que lo está haciendo mal. En ese momento no os escuchará y sólo servirá para calentarle aún más. Su problema es con el control de los impulsos, ante el impulso de agredir y sacar su rabia, no se controla. Vosotros no podréis controlarle, es él el único responsable. Si respondéis con agresividad, estáis reforzando su comportamiento y conseguiréis lo contrario de lo que pretendéis.
Desde la familia es importante hacer de modelos a seguir con una actitud comunicativa y conciliadora, dando solución a los problemas de manera civilizada y consensuada. Si servís de modelo es más fácil que el otro se dé cuenta de sus errores.