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La Bronquiolitis


La bronquiolitis es una infección respiratoria típica del lactante pequeño que se presenta con más frecuencia en el invierno.


Origina problemas para respirar, ocasionalmente graves, y es frecuente que suponga una situación muy estresante para los padres.

Con este artículo queremos contaros en qué consiste la enfermedad, cuáles son las situaciones de más riesgo y cómo se maneja.

¿Qué la produce?
Se trata de una infección vírica. Algunos de los virus que en niños de más edad o en adultos producen sólo catarros de vías altas, en el bebé menor de 2 años pueden dar lugar a una inflamación de las pequeñas vías aéreas (los bronquíolos, de ahí el nombre de la enfermedad).
La edad más típica de presentación es alrededor de los 6 meses.
El virus más frecuente es el llamado virus respiratorio sincitial (también conocido por sus siglas, VRS).
Da lugar a epidemias de bronquiolitis en los meses fríos, de Diciembre a Marzo. Durante todo el resto del año puede haber casos más esporádicos de bronquiolitis producidas por el VRS o por otros virus.



¿Cómo cursa?
Inicialmente hay una fase similar a un catarro, con congestión nasal, mucosidad, tos y estornudos.
A los 2 ó 3 días puede comenzar la dificultad para respirar, que se manifiesta por retracción costal y aumento de la frecuencia respiratoria, y suele acompañarse de una tos más aparatosa.
Es frecuente que el bebé se encuentre irritable, y la dificultad respiratoria puede entorpecer las tomas. Habitualmente cursa sin fiebre o sólo con décimas.
La duración del proceso suele ser de 3 a 7 días, aunque en esta enfermedad el curso puede ser muy variable.
La dificultad respiratoria suele durar unos 5 días, mejorando gradualmente desde el segundo o tercer día.


Situaciones de riesgo
La bronquiolitis a menudo ocasiona consultas al pediatra o a los servicios de urgencias de los hospitales, y constituye una causa frecuente de hospitalización en lactantes.
A veces la gravedad de la dificultad respiratoria condiciona ingresos en las unidades de cuidados intensivos para soporte respiratorio y monitorización estrecha.
Existen una serie de situaciones en las que la bronquiolitis puede ser particularmente grave, o cursar con complicaciones, lo cual obliga a una mayor vigilancia. Son niños de especial riesgo: los niños más pequeños (menores de 4 ó 6 semanas), los bebés prematuros o con problemas cardiacos de nacimiento.
En el bebé muy pequeño, una complicación habitual de la infección por el VRS son las llamadas pausas de apnea, que son paradas transitorias en la respiración. Estas motivan el ingreso en muchos bebés menores de un mes, aunque no tengan demasiada dificultad respiratoria.



¿Cómo se trata?
Cuando el bebé tiene dificultad respiratoria importante, a menudo precisa ingreso hospitalario.
En este caso los tratamientos que se aplican son: oxígeno y soporte de la respiración si es necesario, fisioterapia respiratoria y aerosoles.
Otros criterios de ingreso hospitalario suelen ser: la edad menor de 1 mes (valoración cuidadosa de los niños de 1 a 3 meses) y los antecedentes de prematuridad o cardiopatía.
Es muy importante considerar factores sociales que puedan influir en la capacidad de observar al niño en el domicilio y volver a consultar al pediatra en caso de complicaciones, como vivir muy lejos del hospital.


Pero no penséis que todas las bronquiolitis son igual de graves.
Lo más habitual en el bebé grandecito es que se trate de un proceso leve o moderado, autolimitado, y que se puede manejar en casa, vigilando que la evolución no se complique.



Los tratamientos que los pediatras recomendamos para casa son los siguientes:

Lavado y aspirado de secreciones. Se suele emplear suero fisiológico y peras o aspiradores, que se pueden adquirir en la farmacia.

Fisioterapia respiratoria. Se trata de mover la mucosidad de la vía aérea mediante suaves palmadas en el pecho.

Posición semi-incorporada cuando el niño esté en la cuna, para facilitarle la respiración.

La humedad ambiental y la ingesta de líquidos ayudan a fluidificar las secreciones respiratorias.

No está demostrado que los broncodilatadores sean efectivos en la bronquiolitis. Lo que a veces hacemos los pediatras es comprobar la respuesta individual del niño y, si parece que mejoran sus síntomas, indicarlos de forma más regular.

Dado que la bronquiolitis es de causa vírica, en principio no está recomendado el uso de antibióticos, salvo que se sospeche una sobreinfección bacteriana. Sigue las recomendaciones de tu pediatra a este respecto.



Y, ¿qué signos debemos vigilar? ¿qué situaciones nos pueden indicar que la enfermedad no evoluciona favorablemente? Hay dos signos fundamentales: el aumento de la dificultad respiratoria a pesar del tratamiento y el rechazo del alimento.
Si aparece cualquiera de los dos problemas, debéis consultar de nuevo con el médico, para revalorar la situación del niño.
No olvidéis consultar con vuestro pediatra cualquier duda que tengáis con respecto a este tema o cualquier otro en relación con la salud de vuestro hijo.


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Terra Mujer/ Ana Alarcón-Pediatra

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