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Los efectos de las radiaciones durante el embarazo

Los ordenadores, los televisores, los teléfonos móviles, las antenas de la telefonía móvil, las líneas de alta tensión, los equipos de música, los aparatos de aire acondicionado y hasta un simple secador de pelo emiten radiaciones electromagnéticas o radioeléctricas.  No hay que asustarse ante el término radiaciones, se trata de simples emisiones de ondas electromagnéticas, nada que ver con la radiación atómica.
Existe un amplísimo debate público sobre los efectos en la salud de estas remisiones e igual de amplias son las conclusiones.
Relación causa-efecto La evidencia científica que hay hasta este momento señala que no existe ninguna base experimental que permita asegurar que la exposición a las emisiones electromagnéticas en el entorno en el que se desarrolla la vida corriente de las personas tenga u efecto nocivo para la salud.
Se esté embarazada o no. Los medios de comunicación informan con frecuencia de situaciones de alarma ante el incremento de enfermedades en personas que viven cerca de antenas de telefonía móvil o de torres de alta tensión.
Son casos ciertos, pero no existe una evidencia científica que demuestre sin ningún género de dudas que esa causa provoque esos efectos.
Iguales núcleos de población sometidos a esas mismas emisiones no presentan ningún tipo de anomalía.
Conviene huir d extremismos en este asunto y una embarazada, que bastantes complicaciones tiene ya en su quehacer diario, no debe asumir inquietudes sin base científica.
 | | Las ionizantes son emisiones de muy alta potencia que tienen efectos muy negativos ebn los seres vivos |
| Emisiones y organismos vivos Las emisiones electromagnéticas se pueden dividir en dos grandes grupos: las que tiene efectos ionizantes y las no ionizantes.
Las ionizantes son emisiones de muy alta potencia que tiene efectos muy negativos en los seres vivos ya que afectan a la estructura química esencial de los tejidos.
Son las emisiones de Rayos X y Rayos Gamma. Es conocido de sobra el peligro de la exposición directa a los Rayos X, en especial para las embarazadas, y constituyen un grupo aparte en el tema general de las emisiones radioeléctricas, que no es el que nos ocupa ahora.
Las emisiones no ionizantes son las que proceden de los aparatos de uso domésticos y de la vida ordinaria que hemos citado y se caracterizan por su reducido nivel de potencia.
Los efectos que causan en los organismos vivos se centran en incrementos de la temperatura de los tejidos.
A los niveles actuales de emisión la exposición reiterada a estos aparatos no llega a incrementar la temperatura del cuerpo humano si siquiera en un grado y el sistema circulatorio es más que suficiente para el equilibrio térmico el cuerpo.
Del resto de los efectos de los que se habla, como dolores de cabeza, insomnio, fatiga, nerviosismo, etc, no hay evidencia científica que los pruebe.

|  | La clave está en la dosis Como se puede apreciar, la clave está en la potencia de las emisiones radioeléctricas.
La exposición a emisiones de alta potencia es peligrosa, la exposición a potencias de baja intensidad no resulta dañina.
Los apararos de uso cotidiano que emiten ondas electromagnéticas lo hacen a una potencia casi infinitesimal y la evidencia científica muestra que no son nocivos.
Las antenas de telefonía móvil y las torres de alta tensión, que podrían constituir una posible fuente de emisiones de mayor potencia que los electrodomésticos, están sometidas a control de la Administración, que señala los topes máximos de potencia admitida.
No hay evidencia de que se superen esos límites.
Hay que señalar que tanto las emisiones de los electrodomésticos como de las antenas y torres están muy por debajo de los niveles considerados como críticos para la salud humana.
Cada caso es un mundo aparte En este asunto, como en otros muchos que afectan al funcionamiento del cuerpo humano, cada caso en un mundo diferente.
Es posible que vivir en contacto permanente con múltiples aparatos eléctricos que emiten ondas radioeléctricas provoque algunos efectos determinados en determinadas personas y es posible que las embarazadas puedan sentir una especial sensibilidad a esos efectos.
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En ningún caso son graves y no tienen influencia directa en la salud del bebé. Sus efectos se remiten mas bien al terreno de las molestias nerviosas, de falta de sueño o de irritabilidad.
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Hay que insistir en que se trata de casos particulares sin que se pueda hablar de que hay un efecto directo provocado por la exposición a las emisiones.
Unas embarazadas los sienten y otras no y la única forma de comprobarlo es la experiencia.
Si se sienten esos síntomas y desaparecen cuando se elude el contacto con esos aparatos emisores parece evidente que existe una sensibilidad especial hacia esas emisiones. Pero puede suceder perfectamente que los síntomas continúen sin cambio alguno.
Recomendaciones con base científica no se pueden hacer.
Cada embarazadas debe experimentar por su cuenta y sólo parece que hay cierta unanimidad entre los expertos a la hora de señalar que una instalación eléctrica doméstica con toma de tierra en todos los enchufes y conexiones ayuda a controlar los campos electromagnéticos.
| Terra Mujer/ Dra. García Rubio, instituto de Ginecología EGR |
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