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Vacaciones seguras

Cómo prevenir los accidentes infantiles en verano
En el verano se producen accidentes infantiles muy característicos. En ninguna otra época del año un niño pisa una avispa, se cae en la piscina, o sufre una insolación... ¿Cómo puedes prevenirlos? ¿Qué hacer si se produce alguno?
No se trata de vivir angustiados y en permanente alerta, sólo de tomar unas mínimas precauciones.
 En el jardín
Si el césped o las plantas han sido tratadas con algún fertilizante o pesticida, no dejes a los niños jugar allí al menos hasta que transcurran 48 horas.
Si se hace una barbacoa, y hay platos o vasos con comida y bebida caliente, mantén a los niños en todo momento bajo control.
Vigila que no haya herramientas por el jardín. Todas las herramientas y productos químicos de jardinería deben estar guardados bajo llave.
Averigua si existe algún tipo de planta venenosa en el jardín o en los alrededores.
Vigila que no haya algún avispero o panal de abejas alojado en el hueco de un árbol o una pared, en esta época del año son muy frecuentes.
En la piscina
Lo más importante: nunca dejes a los niños solos en la piscina, o ni siquiera cerca de ella.
Todas las piscinas deben tener una valla protectora a su alrededor, con una puerta, de manera que un niño pequeño no pueda acceder a su interior si no es con un adulto.
Después de jugar en la piscina, todos los juguetes deben ser recogidos. Si los dejas en la piscina, pueden resultar una tentación para el niño.
Si el niño no sabe nadar y usa algún flotador o chaleco, asegúrate de que es fiable y de que lo lleva bien puesto.
Nunca dejes al niño solo en la piscina, aunque esté utilizando un flotador que parezca muy seguro.
Todas las herramientas y productos químicos para el mantenimiento de la piscina deben mantenerse fuera del alcance de los niños.
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¿Qué hacer ante una insolación o un golpe de calor? La única manera de prevenir una insolación es proteger al niño del sol: reducir el tiempo de exposición a los rayos solares, hacerlo en las horas de menor riesgo, protegerle con una gorra y ropa ligera, utilizar cremas fotoprotectoras, beber mucho agua.
Si observas en el niño algún síntoma de deshidratación o insolación:
Ponle a la sombra, en un sitio fresco y ventilado, inmediatamente
Dale agua para beber. Y si se tiene a mano, alguna bebida isotónica que le ayude a reponer las sales minerales perdidas.
Si observas calambres, naúseas, vómitos, diarrea, fiebre, dolor de cabeza y fatiga, acude a un servicio médico de urgencia.
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Montando en bici
No le dejes montar en bici sin el casco puesto.
El casco debe ajustarse bien a la cabeza. Lo normal es que le cubra hasta la mitad de la frente, unos dos dedos por encima de las cejas. La cinta que se ata debajo de la barbilla no debe quedar ni muy apretada, ni muy suelta. El niño debe notar su tirantez cuando abra mucho la boca.
Vigila que las ruedas estén bien hinchadas y que los frenos funcionan correctamente.
Los niños menores de 10 años no deben montar en bici por la calle. En general, en ningún lugar por donde pasen coches u otros vehículos.
Enséñale a tu hijo algunas nociones básicas de seguridad vial.
Cuidado con el Sol
Reduce el tiempo de exposición al sol durante las horas en las que hay más rayos ultravioleta, es decir, entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde.
No hay que exponer directamente al sol a los niños menores de 6 meses. A estas edades no es recomendable abusar de los filtros solares. Utiliza sombrillas y prendas de vestir que protejan la piel.
En los primeros 18 años de vida se recomienda usar filtros solares con factor de protección 15 o más. Debes tener en cuenta el fototipo del niño (capacidad de la piel para hacer frente a las radiaciones solares), para saber si se encuentra dentro de los grupos de riesgo. Elige una crema protectora adecuada a su tipo de piel y a su resistencia al sol.
Para los niños se recomiendan los filtros solares resistentes al agua. Estos permanecen en la piel aunque el niño se bañe o sude.
Debes aplicar el producto 30 minutos antes de la exposición al sol y repetir la aplicación más veces a lo largo del día. Aunque la piel esté bronceada, hay que seguir protegiéndola.
Para prevenir las insolaciones debe usarse ropa protectora ligera: sombrero o gorro con ala ancha que proteja las orejas y los ojos, camiseta y pantalones.
El niño ha de beber mucha agua durante la exposición al sol para evitar la deshidratación. En caso de calor sofocante, el niño debe beber más líquido y reducir su actividad física. Si ha sudado mucho, además de agua, habrá perdido una cantidad de sales minerales mayor de lo normal. Debes tener esto en cuenta a la hora de condimentar las comidas con sal.
Al llegar a casa, una buena ducha o baño con agua tibia ayudará a eliminar los restos de crema protectora, así como la sal del mar o el cloro de la piscina.
Tras la exposición al sol, aplica sobre la piel del niño leche o crema hidratante. Una exposición prolongada no garantiza un mejor bronceado. Lo más probable es que de este modo la piel se enrojezca y se queme.
Mucho ojo con los insectos Para prevenir las picaduras de insectos, lo mejor es no molestarles demasiado. Y no llevar ropas de colores llamativos, o tener cuidado si estamos con comida o bebida que pueda atraer a avispas o abejas.
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¿Qué hago si le pica al niño algún “bicho”?
1- Trata de identificar el insecto causante. Y si el niño presenta una picadura o varias.
2- Estudia si puede producirse una reacción alérgica al veneno. Las picaduras de abejas y avispas son las más peligrosas.
3- Retira anillos, cadenas, pulseras, etc. de la zona afectada por si se produce una inflamación.
4- Lava la zona afectada con agua y jabón.
5- En caso de picadura de avispa o abeja puedes tratar de extraer el aguijón.
Se recomienda hacerlo mediante un raspado o cepillado (puede servir, por ejemplo, una tarjeta de crédito o algún otro objeto de borde recto). No se suele recomendar el empleo de pinzas.
6- Si se produce una reacción local importante, aplica frío para tratar de limitar la inflamación y la absorción del veneno.
7- En cambio, si lo que predomina es el dolor, puede ser de ayuda la aplicación de calor local.
8- Vigila la reacción de la piel y el estado general del niño (sobre todo su respiración).
9- En ocasiones puede aplicarse amoniaco o un corticoide tópico en forma de crema o pomada para aliviar la zona de piel afectada. No se recomienda la aplicación de antihistamínicos tópicos.
10- Evita que el niño se toque o rasque la zona afectada por la picadura. Incluso es recomendable cortarle las uñas.
11- Trata de mantener al niño tranquilo y calmado, en reposo, mientras le observas.
12- No se deben aplicar torniquetes, ni prescribir medicamentos sin la supervisión del pediatra.
13- Ante cualquier signo alarmante de una reacción más grave (riesgo de anafilaxia o reacción alérgica grave), acude a un servicio médico de urgencias.
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| Terra Mujer / Ana Alarcón (Pediatra) |
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