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Movimiento Swinger


Dale una vuelta a tu vida sexual... si te atreves


¿Quieres mucho a tu pareja, pero vuestra vida sexual se ha vuelto aburrida y monótona?, ¿necesitas nuevas emociones en la cama?, ¿tu pareja y tú estáis pensando en experimentar con otras personas? Entonces estáis preparados para entrar a formar parte del movimiento swinger, un mundo donde la infidelidad no existe y el sexo es sólo sexo. ¿Quieres saber más?



Intercambio de parejas
Tu vecina de enfrente, sí, esa ‘maruja’ que lleva todas las mañanas a los niños al colegio con los rulos puestos y espera a su marido a comer con la mesa puesta; o tu mejor amiga, aquella que lleva más de diez años con ese hombre que toda mujer desearía como pareja, pueden formar parte del movimiento swinger.

El intercambio de parejas es más común de lo que te puedas imaginar. Sólo tienes que ver en la guía todos los locales liberales que existen en las grandes ciudades y, sobre todo, la gente que va a ellos. Pero, ¿qué está pasando?, ¿estamos descontentos con nuestras relaciones sexuales?, ¿no nos conformamos con lo que tenemos?, ¿no sabemos lo que queremos?

Dos parejas nos cuentan sus experiencias, buenas y malas, como swingers. La cara y cruz de una misma historia.

“Todos somos sexualmente promiscuos”
Para Nicole y Ricardo los swinger son gente sincera y valiente que quieren acabar con la monotonía sexual de pareja manteniendo la relación. Y es que para ellos “la monogamia no existe. El hombre es un animal sexualmente promiscuo que necesita mantener relaciones sexuales con diferentes personas para lograr su equilibrio emocional”.

“Como pareja, introducirnos dentro del movimiento swinger ha sido una inyección de juventud y vitalidad”, nos comenta Ricardo. “La vida en pareja no es un camino de rosas y el trabajo, el estrés, los hijos, la monotonía, puede matar el deseo sexual. El morbo se pierde y al final el sexo acaba convirtiéndose en una obligación de fin de semana”, cuenta.

Ellos consiguieron refrescar su vida sexual a través del intercambio con otras parejas, fuera de convencionalismos sociales. “Muchos no se lo creen, pero da un morbo increíble ver besarse a tu pareja con otras personas, y sentir cómo es deseada por los demás aumenta el deseo hacia ella e invita a cuidarla mucho más”, declara Ricardo. “Además, siempre se aprenden cosas nuevas respecto al sexo que luego se pueden poner en práctica con tu pareja”.

Nicole y Ricardo son totalmente “normales”: casados, con tres hijos, cuarentones y muy discretos en su vida cotidiana. Ella es ama de casa y colabora por las tardes en un centro de educación especial. Ricardo es comercial en una gran empresa automovilística.

Los conocimos a través de Internet, uno de los medios preferidos por ellos para contactar con gente también interesada en intercambios de pareja. “Normalmente contactamos a través de e-mail y quedamos en locales liberales para no llevarnos ningún tipo de sorpresa negativa. Si nos interesa a los dos, concertamos una cita privada o incluso vamos a locales preparados con zonas privadas donde llevamos a cabo nuestro contacto sexual”.

Al contrario de lo que se pueda pensar fue Nicole quién se lo propuso a Ricardo. “Yo siempre me he considerado una persona liberal e independiente, aclara. A pesar de que quería mucho a mi marido me di cuenta de que nuestra relación se había estancado y no evolucionaba. A través de una revista femenina conocí está nueva forma de entender la sexualidad. Se lo propuse a mi marido y desde la confianza mutua que tenemos y la seguridad de que nos queremos decidimos intentarlo”, nos comenta Nicole. “La primera vez fue violento y un poco raro, pero como vimos que como pareja nos llegó un poco de aire fresco, seguimos en el tema y ahora estamos encantados con nuestra nueva forma de entender nuestra vida sexual”.

No piensan que sus preferencias sexuales tengan nada de anormal. “Nosotros simplemente llevamos a cabo lo que muchas parejas desearían, pero no se atreven a hacerlo. No engañamos a nadie. Los dos lo hacemos de mutuo acuerdo, así evitamos la infidelidad provocada por relaciones extramaritales sin consentimiento”.

Cuando tocamos el tema de los hijos vemos en ellos un cambio de actitud. Nicole saca las garras de madre protectora y nos comenta “nuestros hijos no lo saben, no porque nos sintamos avergonzados de ello, sino por la sociedad. Todavía no está muy bien visto este tema y preferimos llevarlo lo más discretamente posible hasta que las cosas se normalicen. No queremos que nadie utilice a nuestros hijos para hacernos daño a nosotros, ya que ellos serían los únicos perjudicado”.

Ricardo se despide de nosotros con un mensaje muy claro: “Es hora de quitarse la máscara. Hay que acabar con la doble moralidad y tener la capacidad de elegir nuestra forma de vida sin que nos señalen con el dedo”.


“Una vez y no más”
Pero la experiencia de Alberto y Penélope no ha sido tan buena. “Nosotros siempre nos hemos considerado personas muy liberales en cuanto a lo que el sexo se refiere. Y en la búsqueda de cosas nuevas que avivaran nuestras relaciones sexuales decidimos acudir a locales liberales dónde conocer gente como nosotros, con inquietudes similares para intercambiar experiencias nuevas”, nos comenta Alberto.

“Estos locales suelen ser bastante divertidos y alocados, por eso llaman tanto la atención. Conocimos a gente muy agradable y empezamos a intimar a nivel sexual”, nos cuenta Penélope. “Pero ver cómo tu pareja está disfrutando con otra persona que no eres tú no resulta nada agradable”. De la misma opinión es Alberto, “cuando vi la vi desnuda en manos de otro hombre, se me bajó el asunto a los suelos. No podía soportar la idea de que pudiera gozar más que conmigo”.

Con una sola mirada ambos se dieron cuenta de que esa historia no estaba hecha para ellos y decidieron cortar a tiempo antes de seguir adelante. “Me he dado cuenta que no soy tan liberal como creía a pesar de haber visto de todo debido a mi trabajo -guionista de TV-, explica Alberto. Además, disfruto más haciendo el amor con mi pareja que teniendo sexo con muchas parejas”, comenta.

“Yo no concibo la idea de la ausencia de celos en una situación así. Si realmente quieres a tu pareja es inconcebible que no sientas un hormigueo al verla disfrutar con otra persona. Respeto a la gente que practica el swinger, aunque no comparta sus ideas, pero ni a mi ni a mi pareja nos volverán a ver en locales como estos”, sentencia Penélope, publicista en una empresa multinacional.

Cómo introducirse en un ambiente liberal
Son las dos caras de una misma moneda. Pero si quieres averiguar si este estilo de vida va con ti y tu pareja, y te apetece vivir esta experiencia, aquí te damos las pautas de cómo contactar con gente de tus mismas inquietudes.

Internet
Puedes buscar otra pareja interesada en el intercambio cómodamente desde casa a través de la Red. Internet es el templo del sexo y hay un montón de webs dedicadas al intercambio de parejas en las que puedes poner un anuncio o ver las ofertas que hay.

Un contacto por Internet permitirá que mantengas una relación primero por correo electrónico extensa, donde podréis conoceros un poco mejor, para evitar sorpresas. Os podéis contar vuestras preferencias, estilos de vida, formas de pensar, fantasías, etc. Además, podéis intercambiar fotos para reducir al mínimo el riesgo de experiencias desagradables, al encontraros con alguien que no os atraiga sexualmente.

Clubes
En los clubes contaréis con la ventaja de conoceros cara a cara. Si hay una atracción física podéis entablar una conversación para ver el tipo de persona con la que vas a practicar el sexo. Si no te satisface, no tendréis más que decírselo... y a otra cosa. Hay multitud de locales de intercambio que ofrecen discreción y comodidades. Todo está pensado para disfrutar plenamente del sexo sin ningún tabú. No sólo podrás beber y charlar con otras parejas, su oferta es mucho más amplia: pistas de baile, zona nudista, cuarto oscuro, sex-shop, masajes, espectáculos porno en vivo, solarium, sala exhibicionista... En estos locales hay incluso relaciones públicas que se encargan de orientar a los más tímidos. Pero también son lugares selectivos, que se rigen por unas normas muy estrictas. Si una vez allí no os convence el asunto, no tenéis ningún tipo de compromiso ni obligación.

Cuando ya tengáis apalabrado el encuentro, la relación sexual se puede llevar a cabo en los locales de intercambio, ya que suelen tener habitaciones preparadas para ello, o acudir a hoteles o apartamentos contratados ex profeso para este tipo de actividades. Eso sí, NUNCA lleves a extraños a tu casa, no sabes con lo que te puedes encontrar. Después el tiempo lo dirá, pero de primeras no es bueno compartir con unos desconocidos más que un buen rato de cama.

Requisitos para ser un buen swinger
1. Trata a la gente como te gustaría que te trataran a ti.
2. Lleva siempre preservativos.
3. No descuides tu higiene.
4. Si alguien dice no, es que no.
5. Acepta sólo lo que sea divertido para ambos.
6. Si tu pareja no está de acuerdo con el encuentro, no la presiones.
7. No debes establecer ningún tipo de relación afectiva o emocional fuera del encuentro sexual. Sería infidelidad.





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