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Primavera, verano... salimos a jugar a la calle

Llega el buen tiempo. El simple hecho de salir a pasear por la calle con nuestro niño supondrá una experiencia enriquecedora para él. Y es más importante de lo que parece. 
Uno de los cuestionarios de evaluación del ambiente familiar más reconocido, incluye entre sus preguntas la de si al menos una vez al día el niño pequeño sale de casa.
A continuación vamos a mostraros algunos juegos y actividades que podéis practicar con vuestro niño, o con un grupo, cuando salgáis a la calle con ellos a partir de esta primavera. La mayoría de los juegos son muy sencillos, pero están recomendados para niños a partir de 4-5 años.
Pisar las sombras
Lo único que necesitas para jugar es un día soleado. Se trata de una divertida variante del clásico “pilla-pilla”. Delimita un terreno de juego. Procura que sea un espacio despejado, que no tenga obstáculos. Quien se la liga debe pisar las sombras de los demás. Las sombras pisadas se retiran del terreno. O bien, la primera sombra en ser pisada será quien pase a ser pisador. Es un juego muy sencillo y a los niños les divierte mucho.
Ahora hay que tocar... Se trata de que los niños corran a tocar el objeto o la persona que tú propongas en cada ocasión. Te paseas con los niños por un entorno determinado, a medida que avanzáis les vas ofreciendo cosas que tocar: ¡ahora hay que tocar una cosa de color rojo!, ¡ahora hay que sentarse en el suelo sobre una baldosa!, ¡ahora hay que subirse a una piedra!, ¡ahora hay que saltar un escalón!... El último en hacerlo pierde y queda eliminado (o no, pueden jugar todos, todo el rato). Para enriquecerlo busca opciones variadas en las que intervengan objetos muy diferentes, colores, texturas, movimientos y posiciones corporales distintas.
La cuerda floja
La cuerda floja se dibujará sobre el suelo. Si es de baldosas, alquitranado o de cemento puedes hacerlo con una tiza. También sirve un rollo de cinta de pintor que luego podemos quitar sin dificultad. Traza un camino con curvas, giros, espirales... ¡Y a pasar por la cuerda floja! El que se salga tiene que volver a empezar. Si hay varios niños se pueden cronometrar los recorridos para ver quién lo hace en menos tiempo. También se pueden hacer dos caminos paralelos y echar carreras. Si ves que al niño le cuesta mucho mantener el equilibrio, ayúdale al principio dándole la mano. Cuando vaya cogiendo confianza podrás soltársela.
 | | Cuando bajéis al parque es muy sencillo improvisar un juego de pistas. Lleva algún juguete, caramelos, cualquier cosa atractiva que se pueda esconder |
| La búsqueda del tesoro Cuando bajéis al parque es muy sencillo improvisar un juego de pistas. Lleva algún juguete, caramelos, cualquier cosa atractiva que se pueda esconder. Si no puedes distraerlos, deberán mantener los ojos cerrados mientras escondes los objetos. Al principio no les des pistas. Observa cómo se comportan, cómo y por dónde buscan. Luego puedes ayudarles indicando “frío” o “caliente” según se acerquen a los tesoros. Si tienen dificultades ofréceles pistas sobre los lugares a modo de acertijos o adivinanzas. Una variante muy interesante y que a los niños les vuelve locos es que sean ellos mismos quienes escondan los tesoros para que tú los busques. Procura siempre que no haya lugares peligrosos, ya que con tal de ponértelo difícil serán capaces de trepar hasta el sitio más alto e inaccesible que encuentren.
La campana misteriosa
Para este juego se necesitan varios participantes. Entre 5 y 10 niños puede ser un buen número. Uno llevará atada a un tobillo una pequeña campana que arrastrará por el suelo, de manera que cuando se mueva siempre haga ruido. El resto tendrá los ojos vendados. El jugador que lleva la campana no se puede estar quieto. Procura que la campana no sea muy grande, que no moleste llevarla atada al tobillo, pero que tenga un timbre que se distinga con facilidad. El resto tendrán los ojos vendados y tratarán de coger al de la campana. El primero que le toque pasará a ser quien lleve la campana misteriosa. El terreno de juego debe ser limitado y libre de obstáculos. Debes tener cuidado con los choques que se puedan producir si alguno se sale del terreno de juego. Aunque es difícil, hazles ver que es importante mantener silencio para poder escuchar bien por dónde se mueve la campana... y es que las risas y los gritos de nerviosismo suelen ser inevitables.
Atrapar parejas
Para este juego se necesitan varios jugadores, siempre en número par. Los participantes forman parejas y dándose la espalda se atan por la cintura. También se pueden atar los tobillos. Una de las parejas tiene que coger a las demás. Si el juego se prolonga demasiado, se puede introducir un cambio: que la primera pareja en ser cogida sea quien se la ligue.
Carrera de obstáculos
Sólo necesitas algunos briks de leche o de zumo vacíos. Prepara un recorrido donde los envases vacíos sean obstáculos para saltar. A medida que lo vayan dominando puedes incrementar la dificultad colocando más briks unos encima de otros. Si hay más de un niño en el parque podéis echar carreras preparando dos recorridos. Quien tire los briks debe detenerse a colocarlos como estaban.
| Terra Mujer / Luis Ramos. Psicopedagogo. |
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