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¡Música maestro!

¿A tu niño le gusta la música?
¿Habrá alguien a quien no le guste la música? Napoleón decía de ella que es el menos desagradable de los ruidos... Seguramente Napoleón no conocía los beneficios que la música podía proporcionar a sus hijos, cómo podía ayudarles en su desarrollo y aprendizaje.
 Beneficios de la música
Empecemos reflexionando acerca de los beneficios que casi todo el mundo concede a la música. Sea del tipo que sea, la música es divertida, la música relaja, estimula, porque la música es sentimiento, escuchar la música que nos gusta es un verdadero placer.
Todos tenemos cierta “inteligencia musical”, cierto “sentido o gusto musical”, como una capacidad humana innata. Y como toda capacidad humana puede estar más o menos desarrollada, puede atrofiarse o ser estimulada, puede crecer y perfeccionarse tomando caminos muy diferentes.
 La música tiene muchos beneficios para el niño |  | Beneficios de la música en el niño ¿Cuál es el primer órgano y el primer sentido que se desarrolla y madura en el feto?: el del oído. Entre el cuarto y quinto mes de vida intrauterina el feto puede escuchar los latidos del corazón de su madre, e incluso, sonidos del exterior.
¿Por qué no aprovechar esta posibilidad para empezar a comunicarnos con nuestro hijo?; ¿por qué no disfrutar junto a él de la música que nos gusta? (y no sólo de autores clásicos como Mozart o Vivaldi que son los que suelen recomendarse para este tipo de estimulación prenatal).
¿Quién duda de la importancia de la música en el desarrollo y aprendizaje del bebé? ¿O no son música las nanas que le cantan sus padres para que se duerma?, ¿no se le cantan canciones al niño para que se relaje o mientras se juega con él?, ¿no adoptamos un tono de voz cantarín de una manera natural cuando nos comunicamos con un niño pequeño? La música, sobre todo en forma de canciones infantiles y juegos, tiene un papel fundamental en el desarrollo verbal del niño durante la primera infancia.
De modo que una forma sencilla de proporcionar un entorno rico y estimulante para el bebé durante su primera infancia es: ¡llenarlo de música!: canciones infantiles, nanas, juegos, juguetes que emiten música o sonidos...
 | | Cuando el niño comienza a emitir los primeros sonidos, los padres deben aprovecharlos para comunicarse con él aunque al principio sea de una manera muy rudimentaria |
| Uno de los primeros instrumentos que el niño aprende a usar es su propia voz: a los niños les encanta jugar con los ruidos y sonidos que son capaces de producir: gorjeos, pedorretas, silabeos... parecen sorprenderse de lo que son capaces de hacer con la boca. Cuando el niño comienza a emitir los primeros sonidos, los padres deben aprovecharlos para comunicarse con él aunque al principio sea de una manera muy rudimentaria.
Aprovecha el ritmo y la sonoridad de dichos sonidos para introducir canciones, o para crearlas sobre la marcha. Imítale cuando los produzca y luego introduce tú ciertas variaciones, siempre basadas en la repetición de sonidos, y trata de que sea el niño quien te imite a ti.
¿Y escuchar música? Algunos estudios realizados con niños preescolares han demostrado que escuchar música estimula y mejora la atención, y con ello, de alguna forma, la plasticidad neuronal, la capacidad de aprendizaje. Incluso se han estudiado las relaciones existentes entre la estimulación musical y el aprendizaje o el desarrollo del área verbal en niños más mayores, de forma que se han encontrado correlaciones positivas entre el hecho de que el niño escuche música y el número de palabras que es capaz de recordar de una lista.
La música y el baile juegan un papel fundamental en la estimulación del desarrollo psicomotor. Si se buscan, a lo largo del día hay muchos momentos propicios para poner algo de música y bailar con el niño, así, sin más, buscando sobre todo la más pura y simple de las diversiones. Introduce en este tiempo de juego las palmas, el golpeo de algún objeto a modo de batería (cualquier cacerola o bote vacío vale), los sonajeros (que tú misma puedes construir en un momento con un tarro o un bote vacío y unos garbanzos o un puñado de arroz)...
En el desarrollo de las relaciones sociales la música desempeña también un papel fundamental como catalizadora de muchos juegos en los que el niño interactúa con otros niños: el corro de la patata, la zapatilla por detrás, el juego de las sillas...
Cualquier momento es bueno para la música...
Menos en situaciones en las que no nos interesa que el niño se distraiga o se ponga muy nervioso como por ejemplo la hora de la comida. Aunque en ocasiones será cuestión de escoger la música adecuada: no escucharemos lo mismo mientras cenamos para después irnos a la cama, que a mediodía mientras hacemos la comida. Y por supuesto hay que tener precaución con el tipo de música que ponemos y el volumen, sobre todo con bebés y niños pequeños, ya que les puede sobresaltar, asustar y resultar molesto.
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Aprender a tocar un instrumento
Como ya hemos visto, desde edades muy tempranas podemos introducir en los juegos del niño “instrumentos musicales” muy sencillos, con los que estimularemos su inteligencia musical, su sentido del ritmo: un tambor casero, sonajeros, campanas, platillos...
No es hasta los 4 ó 5 años cuando podemos plantearnos una educación musical formal, reglada, aunque desde la guardería una de las cosas que más ha hecho y disfrutado ha sido cantar. Las primeras enseñanzas musicales se basan en el ritmo, el juego, el movimiento, los niños empiezan a familiarizarse con la música para luego ir introduciendo un instrumento y el solfeo. Los instrumentos que se suelen recomendar para niños son el piano, la flauta, y los instrumentos de percusión.
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| Terra Mujer / Luis Ramos Martín. Psicopedagogo |
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