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Embarazo y sexo


Las relaciones sexuales durante el embarazo constituyen uno de los elementos de inquietud en muchas parejas a partir del momento en que se confirma la llegada de un hijo, temerosos de que su práctica pueda resultar perjudicial para la salud de la madre o del bebé.


Es una cuestión que debe tratarse abiertamente con el ginecólogo que controla el embarazo, que aportará siempre las indicaciones más convenientes.

¿Es peligroso el sexo durante el embarazo?
Rotundamente, no. Las relaciones sexuales durante el embarazo no suponen ningún peligro ni para la madre ni para el bebé. Únicamente en casos de embarazo de riesgo, con alto grado de posibilidades de aborto estaría desaconsejada la práctica de relaciones sexuales de la pareja.


Hay que tener en cuenta que durante el orgasmo se producen contracciones del útero y que el semen contiene prostaglandinas, que igualmente provocan contracciones uterinas y aunque en situaciones de embarazo normal no suponen peligro alguno, pueden tener reacciones adversas en casos de embarazo con riesgo alto de aborto. En caso de situaciones de sangrado en la embarazada también estaría desaconsejado la práctica sexual.

En todo caso, es el ginecólogo el que debe determinar la conveniencia de prescindir de las relaciones sexuales durante el embarazo.

Una época de cambios hormonales
De forma simultánea a las consideraciones sobre la posible peligrosidad del sexo durante el embarazo se plantea en muchas embarazadas la preocupación sobre la influencia del embarazo de su deseo sexual.

El embarazo provoca un cambio hormonal radical en el cuerpo de la mujer que, lógicamente, afecta a su deseo sexual. No es posible establecer comportamientos estándar, pues cada embarazada es un mundo, pero de forma general se puede establecer que aproximadamente el 40% de las embarazadas experimenta una disminución del deseo sexual, un 50%, también aproximado, no experimenta cambios destacables y un 10% experimenta un incremento del deseo sexual.

El 40% de las embarazadas experimenta una disminución del deseo sexual, un 50%, también aproximado, no experimenta cambios destacables y un 10% experimenta un incremento del deseo sexual
Una época de cambios físicos
El deseo sexual varía también por causas físicas en las diferentes etapas del embarazo e, igualmente sin pretensión de fijar normas estrictas, se puede estimar que en el primer trimestre se reduce, se incrementa en el segundo y disminuye igualmente en el último tercio del embarazo.

En las primeras semanas hay cierto miedo a dañar al bebé, lo que retrae la práctica sexual; en el periodo central del embarazo se produce una congestión vascular que se traduce en la llegada de mayor cantidad de sangre a los vasos sanguíneos pélvicos y se ha observado que el deseo sexual aumenta, especialmente en las mujeres que han dado a luz uno o más hijos y al final del embarazo las molestias por el volumen del feto, los dolores musculares, la fatiga, las dificultades para respirar bien o los movimientos constantes del bebé, provocan igualmente un alejamiento del sexo.

Una época de cambios psicológicos
Además de las cuestiones hormonales y físicas, hay notables connotaciones psicológicas en la variación del deseo sexual durante el embarazo. Hay mujeres que se sienten escasamente atractivas, deformadas y experimentan una anulación del deseo sexual mientras que otras, por el contrario, es precisamente durante el embarazo cuando se sienten más atractivas y deseables.

Ponerse cómodos
Las relaciones sexuales, como práctica física, pueden influir en el embarazo. En ningún momento la embarazada debe sufrir presión, dolor o incomodidad durante la práctica del sexo. Delicadeza y diálogo son las cuestiones clave para solucionar esta cuestión. La pareja debe comunicarse abiertamente para coincidir en la forma de tener relaciones sexuales placenteras. Las posiciones más recomendada para mantener relaciones sexuales sin daño para la embarazada o el bebé son las siguientes:

El hombre situado detrás de la mujer

Ambos tumbados de costado con la espalda de la mujer pegada al pecho del hombre

La mujer sentada sobre el hombre



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Terra Mujer / Dra. Gracía Rubio, instituto de Ginecología EGR. Hospital de la Zarzuela

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